1. Asociar por no poder contratar. Uno de los errores que más se comenten en la fundación de una empresa formada por varios socios es que ese acuerdo de que ambos son dueños del negocio ha surgido por falta de capital. Es decir, uno de ellos tuvo la idea del proyecto y al no tener dinero suficiente para contratar a la persona idónea para desarrollar esa tarea, le convenció o le sugirió que fuera su socio. Es preferible que llegues con él a cualquier otro tipo de acuerdo, como terminar de pagarle cuando tengas beneficios, que involucrarlo en tu nueva etapa como emprendedor.
  2. No hacer una S.L. ¿Quién es responsable de quién y hasta qué punto? ¿Si tú ‘caes yo caigo’ contigo? Para evitar estas dudas desde el primer momento lo mejor es contratar a un abogado laboralista, pero en cualquier caso crear vuestro negocio como una Sociedad Limitada os ahorrará muchos quebraderos de cabeza. De este modo, un socio no es responsable de las obligaciones o acciones del otro miembro, por lo que os evitaréis muchos futuros problemas.
  3. No hacer contrato. Puede que la idea de un proyecto nazca de una amistad, pero hasta ahí debe quedar la confianza. No se puede emprender con un socio sin un contrato de por medio. Absolutamente todo debe quedar reflejado en un papel, especialmente las obligaciones de cada socio, y que éstas hayan sido reafirmadas por ambos miembros. Si no sabéis como desarrollar esta fase, podéis acudir a una asesoría y que ellos os ayuden con todo el trámite burocrático.
  4. Compartir ‘algo más’ que ganancias. Por ganancias se entiende a todo el beneficio monetario que genere el proyecto que llevéis a cabo como socios. Pero si compartes capital, haces que tu dinero, propiedad, instalaciones e incluso información que hayas aportado quede expuesto a tu socio. Es lógico que en el inicio de una empresa no  desconfíes de tu futuro socio, pero especialmente la información valiosa que puedas aportar es preferible que se quede como ‘algo tuyo’ y prevenir posibles tentaciones.
  5. El ‘Plan B’. Todo negocio nace con mucha ilusión, entusiasmo y ganas de sacar adelante; pero puede tener un final o simplemente que uno de los socios ya no quiera participar en él. ¿Qué hacer? ¿Es conveniente pensar en esto antes de llevarlo a cabo? Sí; debéis desarrollar vuestro ‘plan B’ y plasmarlo en los acuerdos del contrato. Con estas ideas claras desde el primer momento, os ahorraréis posibles disputas en el caso de que uno de los socios quisiera abandonar o comprar la totalidad de la empresa. No penséis que hablar de todo ello puede ser negativo para un proyecto que no ha visto todavía la luz, sino que realmente estaréis afianzando las bases de vuestra idea y generando mayor confianza entre vosotros; algo básico y necesario para una empresa montada por varios socios.
  6. ¿Los dos mandan por igual? Sería perfecto poder montar una empresa en la que durante toda la vida de la misma hubiera dos personas que mandaran por igual, que estuvieran de acuerdo en todo y que tuvieran la misma pasión por sacar el negocio adelante; la realidad no suele ser así y esto debe quedar claro desde el primer día. Es preferible ofrecer un tentador 40% que no contar con tu socio, pero ante todo piensa que siempre debe haber alguien con un poco más de poder en la empresa que el otro.