Cuándo este deseo queda insatisfecho surge una gran frustración en el animal que se puede traducir en vocalizaciones (ladridos y maullidos), conducta agresiva o huidiza e incluso en intentos de fuga para conseguir su objetivo.

Algunas veces la naturaleza les gasta una suerte de broma cruel y sus hormonas les inducen a pensar que han sido montadas y que están esperando cachorros, aunque nada de eso sea verdad.

Las causas no están claras, aunque se cree que podría ser un recurso para animales que viven en manada. Como las hembras dominantes podrían impedir que las más jóvenes se aparearan, el hecho de que estas tuvieran leche sería una importante ayuda para criar a los cachorros de la manada y sacarlos adelante. De todos modos esto no es más que una teoría sin demostrar.

Síntomas de un embarazo psicológico

Los embarazos psicológicos pueden tener diferentes grados. Algunas hembras pueden mostrar todos los pasos de un embarazo real: ir cogiendo peso, cambios físicos, preparar el lugar para el parto, leche en las mamas… mientras que otras tan solo tendrán uno o dos síntomas y si limiten a “adoptar” un objeto al que tratarán como su cachorro un tiempo.

Hay casos de perras y gatas que adoptan a otro animal con el que viven, ya sea o no de su especie y lo asean y protegen como harían con su cachorrillo intentado incluso que mamen, cosa que en ocasiones consiguen.

¿Qué hacer si sucede esto?

Se trata de un problema que en principio no es serio. Si los síntomas no son muy fuertes, con esconderles el juguete que han adoptado y darles un suave tratamiento natural es suficiente. En los casos más serios será necesaria una inyección hormonal para solucionar el problema, sobre el que es necesario tomar medias. Si las mamas del animal se llenan de leche y nadie la succiona, podría acabar sufriendo mastitis.

Algunas hembras, tras un embarazo psicológico, vuelven a repetir una y otra vez, con toda la carga emocional que esto supone para el animal, por lo que habría que plantearse la castración si no se quiere que se reproduzca.

Algunas hembras, tras la castración, sufren un embarazo psicológico. Esto es porque cuándo se realiza la operación el ciclo hormonal puede estar ya en marcha, se retiran los ovarios, pero no las hormonas que ya puedan estar circulando por el organismo. La falsa gestación suele suceder varias semanas después del celo.