Si bien es cierto el cuerpo joven es fuerte y adaptable, la realidad es que una adolescente no se ha desarrollado del todo para ser madre, y el mismo cuerpo puede decírselo en el embarazo por medio de problemas de salud como:

  • Depresión y ansiedad
  • Anemia o Hipertensión
  • Diabetes gestacional
  • Parto prematuro
  • Bajo peso en el bebé

Cuáles son los cuidados que debe haber

Cuando se trata de un embarazo adolescente es mejor mantenernos en un diálogo constante con el médico, y evitar visitarlo después de varias semanas de conocer el embarazo.

Sabemos que en ocasiones contarlo a los padres es un proceso difícil que toma tiempo, pero lo más recomendable es no perder tiempo para acudir al médico, sea cual sea el lapso en el que lo diremos a los padres.

Cancelar el consumo de alcohol, cigarrillos o drogas (medicamentos) es una indicación general para cualquier mujer embarazada, pero en el caso de las jovencitas, en ocasiones desconocen de su estado y en las primeras semanas, atribuyéndolo a un retraso, pueden consumir alcohol, por lo que es preciso que se deje de consumir en cuanto se tenga cualquier indicio de un posible embarazo.

Qué papel jugamos los padres

Los padres juegan un papel muy importante en la vida de embarazo de la joven, pues pueden supervisar su alimentación, su comportamiento físico y sobre todo, ayudar en los gastos a la chica porque estar embarazada y acudir al médico no es un proceso económico que pueda cubrir por sí misma una adolescente.

Además, son las madres quienes pueden ir orientando a la joven en cada etapa de su embarazo, para que el proceso no se vuelva más estresante y para ir disponiendo a la chica para un parto con preparación y orientación previa a fin de que problemas como depresión post parto no se presenten. El apoyo incondicional de la familia ayuda mucho a formar un hogar más estable para el futuro bebé.