• Pide varios presupuestos. Un buen proveedor debe saber ofrecerte varias opciones, adaptarse a tus necesidades y no sólo tener una propuesta fijada e inmóvil para entregarte. Por eso, si él no sólo te da un presupuesto se tú el que le pidas varios; lo ideal sería poder optar entre tres propuestas diferentes. Si el proveedor se limita a decirte que sólo puede darte un precio final, intenta sacar un descuento y no aceptar en un primer momento lo primero que te ofrezca.
  • Busca proveedores donde creías que no habría. Muchas veces no es más fácil ‘ir a lo seguro’ y buscar nuestros proveedores en las empresas que sabemos con certeza que pueden darnos el producto o servicio que necesitamos. ¿Pero qué pasa si nos arriesgamos y vamos más allá? ¿Por qué no apostar por empresas nuevas, por compañías que igual hasta ahora no se han dedicado a ello pero podrían hacerlo, o por universidades que han desarrollado un proyecto en relación a lo que buscamos? Escapar de lo convencional nos hará encontrar personas con mayor implicación, y en ocasiones más económicas, que los proveedores tradicionales.
  • Establece una forma de pago. Tan importante es establecer la forma de pago de un proveedor antes de elegirlo, como lo es ser consciente de si podemos pagarle por ello o no. Es decir, si no puedes contratar no lo hagas. O por lo menos plantea tu situación económica con transparencia al posible proveedor porque merece saber si va a tener retrasos a la hora de cobrar por tu falta de liquidez. Y del mismo modo que debes preocuparte en pagar, hazlo en cobrar sus servicios. Establecer la forma de pago y los plazos de entrega para que ambas partes podáis confiar mutualmente; especialmente al inicio del negocio esta fase es fundamental.

La forma de pago siempre es muy importante en la negociación con el proveedor

  • Siempre profesionales. Cuando emprendemos suelen aparecer a nuestro alrededor mucha gente que ‘creíamos olvidados’ y que vuelven a nosotros en busca de una posible relación comercial. Confiar en conocidos o allegados puede estar bien, pero también puede salirnos muy mal. Aunque te hayan asegurado que ese proveedor es perfecto para ti, solo comprobándolo por ti mismo o haciendo un pequeño estudio de su carrera profesional podrás saber si realmente te interesa. Y es que al fin y al cabo sólo te conviene confiar en profesionales; y debes recordar que esto no significa que por ello tenga que ser un proveedor experimentado, sino que también alguien joven puede ser un profesional.
  • ¿Dónde está el proveedor? Dependiendo de lo que requiramos o las exigencias de nuestra empresa, la ubicación de nuestro proveedor será decisivo o no. Nuestro consejo es que siempre que puedas lo elijas dentro de tu ámbito geográfico. Aunque puedas conseguir un precio más económico con un proveedor ‘en la distancia’, siempre te será más beneficioso poder llegar fácilmente hasta él ante cualquier problema. El cara a cara siempre te dará más confianza y respeto frente a los proveedores; poder conocerlos personalmente y mantener una relación presencial es mucho más recomendable que hacerlo de forma virtual.
  • Si tienes dudas, ponle a prueba. Si desconfías en un proveedor pero quieres darle una oportunidad o te han asegurado que es un verdadero profesional, ponlo a prueba antes de llevar a cabo un contrato duradero. Puedes empezar con un primer pedido y no comprometerte al cien por cien de si estás seguro en optar por sus servicios; eso sí, debes ser totalmente transparente de tus todavía no muy claras intenciones. Si finalmente lo contratas, debes evaluar a lo largo del tiempo que realmente el producto o servicio ofrecido es de la misma calidad o mejor que en la prueba inicial.