En función del tipo de planta

Inicialmente, debes comprender que al momento de seleccionar la maceta, no solo debes concentrarte en ella, y factores como el tamaño, el diámetro, el material del que está hecha, etc., sino también en el tipo de plantas que puedes colocar en ella. Esto aplica especialmente si tienes un jardín por primera vez. La idea es tener una maceta que sirva para diferentes plantas, por tanto, asegúrate de conocer las características de la planta que piensas colocar en dicha maceta.

Tamaño

Naturalmente, existen una infinita variedad de tamaños de macetas, en función de la planta que será sembrada. Por ejemplo, si lo que queremos es hacer que una semilla germine y luego queremos llevarla a un terreno abierto, estará una maceta pequeña, pero si estamos pensando en una planta que estará fijamente en la maceta, es muy importante evaluar cuál es el tamaño máximo que esta planta puede alcanzar a fin de evitar tener que comprar otra maceta más adelante.

Material de fabricación

Hay muchos materiales fabricación de macetas, pero los más utilizados son el barro poroso, el barro barnizado y el plástico. Cada uno tiene ventajas y desventajas. Por ejemplo, las macetas de plástico son ideales para los climas frescos, porque reducen la humedad, pero si ubicaremos la planta en una zona calurosa, con mucho acceso al sol, la maceta puede llegar a calentarse, y esto es perjudicial para la planta.

En el caso del barro poroso, se reduce el peligro de calentamiento, pero algunas veces las plantas necesitan ser regadas frecuentemente, porque tienen un alto grado de evaporación, así que estas macetas vienen bien con plantas que no necesiten mucha agua. Por otro lado, pueden concentrar sal, lo que puede ser tóxico para algunas especies.

El barro barnizado es mucho más especializado, y reduce el problema de la salinización, y el aumento de la temperatura, también disminuye la frecuencia de riego, sin embargo, este tipo de material pueden ser un poco difíciles en cuanto al drenaje del agua.