El estrés, la agresividad desmedida y fuera de control, la depresión, son problemas que se originan en general porque no estamos permitiendo que nuestro cuerpo opere de la manera en que debe: es decir que puede ocurrir que una hormona encargada de algo tan importante como regular el sueño no esté siendo producida o que una incapacidad de realizar actividades como jugar o leer un libro termine desembocando en ataques de rabia o depresión.*

El ejercicio es uno de los remedios naturales más efectivos y menos reconocidos, y el sedentarismo es uno de los factores más comunes en el desarrollo de la obesidad, los problemas cardiovasculares, la depresión y el insomnio.

Cuando haces actividad física, el corazón late con más fuerza para poder enviar más oxigeno a los músculos.  Como resultado, el pulso normal se alterará, mejorando la circulación de la sangre y el oxígeno en todo momento. Nuestro corazón se hace así más resistente y eficiente. A su vez, la presión sanguínea disminuye gracias a los numerosos vasos sanguíneos que van generándose en un cuerpo bien ejercitado. Los músculos se benefician de esta mejor circulación, evitando dolores y haciéndonos sentir ‘frescos’ y con más energía.

El cerebro también se beneficia, y eso se traslada a emociones más positivas y una mente más eficiente. Luego de ejercitarte, verás que estás mucho más enfocado, y si mantienes la rutina, mejorara tu memoria y capacidad de aprendizaje. Esto se debe a que el ejercicio incrementa la actividad de las células cerebrales, protegiéndonos también de enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson (la lectura y los juegos de ingenio también parecen ayudar mucho).

Si nuestro cuerpo se ejercita, nuestro cerebro tiene que trabajar de manera tan intensa como nuestros músculos. En lugar de correr y transpirar, produce neurotransmisores para que cada célula del cuerpo se entere qué es lo que tiene que estar haciendo. Estos neurotransmisores son endorfinas, serotonina y dopamina, entre otras bien conocidas por ser controladores de las emociones. Los medicamentos antidepresivos, por ejemplo, se centran en controlar la producción de estos neurotransmisores. ¿Qué mejor que producirlos nosotros mismos si tenemos la suerte de poder hacerlo?

No es necesario convertirnos en atletas deportivos (a mucha gente simplemente no le gusta ejercitarse) pero intenta trotar unos 15 minutos por día, camina 30 minutos al día o cambia el auto por la bicicleta. Recuerda estirarte bien luego de ejercitarte para evitar dolores y mejorar aún más la salud de tus músculos. Si te cuesta comenzar: impóntelo como parte de la rutina. No puedes evitar salir a trabajar o comprar alimento, pues tampoco no salir a ejercitarte.

 El cuerpo ha desarrollado a lo largo de sus millones de años de evolución todas las defensas y mecanismos que necesita para sobrevivir (¡somos todos hijos de ganadores!), es tiempo de volver a dejarlo hacer su trabajo. A comer bien, a tomar sol y aire fresco, y a ejercitarnos: los tres pasos a un cuerpo y una vida emocional saludable.

Por supuesto que todos estos malestares pueden ser más complejos que esto. Recuerda visitar a tu médico si sientes que algo no está bien.