Consulta tu estado físico

En algunos casos, será necesario consultar con un especialista cuál es tu estado físico. Por ejemplo, si eres asmático, o sufres de algunos problemas respiratorios, ciertamente no puedes arriesgarte a exponerte al aire frío, la nieve, etc.

Ropa y calzado

La ropa y el calzado son dos aspectos fundamentales para hacer ejercicios en espacios con temperaturas bajas. Existen prendas de vestir y calzado especial para desenvolvernos durante el invierno, de modo que deberás usarlos.

La estrategia más recomendable es vestir por capas, tal como lo haces con la ropa casual, solo que esta vez, te vestirás por capas para hacer ejercicios, por tanto, el tipo de ropa es diferente. Esto permitirá que te vayas despojando de algunas prendas a medida que tu cuerpo comience a sudar, o por el contrario, agregar más capas si la temperatura continúa descendiendo.

Debes proteger no solo tu cuerpo en general, sino usar accesorios para cubrir la cabeza, orejas, manos y ojos. Asegúrate de que el calzado tenga soporte para evitar resbalones en la nieve, y que sea impermeable para impedir que tus pies se mojen.

Hidratación

Estar hidratado es un requisito fundamental no solo en los climas cálidos. Aunque estemos en una zona fría, nuestro cuerpo puede llegar a deshidratarse, si no consumimos la cantidad de agua suficiente. Así que debes consumir el vital líquido, antes, durante y después de la jornada de actividad física.

Protector solar

La exposición al sol es un hecho notable cuando nos ejercitamos en temperaturas altas, por el contrario, cuando estamos en un clima frío, olvidamos que el sol sigue estando allí y que puede perjudicarnos. Por ello, es muy importante que utilices protector solar, a fin de impedir que los rayos ultravioleta dañen las capas de tu piel.

Evita el congelamiento

Es muy valiente el hecho de salir y exponerte al frío, así que debes evitar congelarte, es decir, dejar que las bajas temperaturas te afecten. De allí que debes mantenerte bien abrigado y en constante movimiento, además de identificar cuáles síntomas indican que te estás congelando, y que el momento de regresar a casa está cerca. Los tres indicadores del congelamiento son: entumecimiento, falta de sensibilidad y sensación de picadura.