Las articulaciones más afectadas suelen ser las rodillas, caderas, muñecas y columna vertebral. El inicio es paulatino y se da a partir de los 40 años, no tienen cura pero hay tratamientos para aliviar los síntomas: medicamentos, cambios en el estilo de vida con terapias físicas y control de peso en los casos que sea necesario.

Uno de los signos del comienzo de la enfermedad es la rigidez en las articulaciones al levantarse de la cama o al moverse después de estar un tiempo en reposo y dolor articular después de hacer algún trabajo físico. En una etapa posterior el dolor puede ser más persistente y difícil de aguantar. Un diagnóstico a tiempo va a permitir una mejor calidad de vida incorporando la actividad física adecuada que retrasará la discapacidad propia de la enfermedad y regulará el peso con una dieta balanceada ya que el exceso de peso hace trabajar forzadas a las articulaciones.

Ejercicio físico para la artritis

Ejercicio físico es un buen paliativo para esta enfermedad por todos los beneficios que aporta de flexibilidad, fortalecimiento de corazón, mejora en la circulación sanguínea y, sobre todo, la posibilidad de levantar el estado de ánimo por la generación de endorfinas.

Conoce detalles sobre la intensidad de los ejercicios si padeces artritis

La dosis de ejercitación física que cada persona con artritis necesita dependerá de las articulaciones comprometidas y su estado. Se tendrá en cuenta también si ha habido alguna operación para reemplazar alguna articulación. En general se recomienda 30 minutos de actividad física aeróbica tres veces por semana en algún gimnasio con entrenadores a cargo. Además, dos veces por semana entrenamiento de fuerza con pesas adecuadas a cada caso durante 30 minutos también y luego una rutina de estiramiento. Se descartan actividades de alto impacto o la que conlleve movimientos bruscos y repentinos. De esta manera se mejorará la calidad de vida disminuyendo dolores y rigideces.