Se han realizado diversos estudios que han determinado que la exposición prolongada durante la primera infancia de los niños, puede traer para ellos efectos muy negativos que incluso pueden durar hasta más allá de los diez años.

Entre algunas de las consecuencias que pueden traer es que los niños tengan un mal rendimiento en la escuela, debido a que baja nivel de atención y de creatividad en ellos. Además se han realizado estudios que han concluido que tiene relación los altos niveles de exposición a la televisión durante la niñez con que estos se conviertan en adultos violentos, puesto que se vuelven incluso más propensos al consumo de drogas y alcohol.

Esto ocurre porque la televisión ha tomado un papel de educador, que puede transmitir mensajes tanto buenos como malos. Sin embargo, al ser niños ellos no saben diferenciar entre ellos así que esa línea que separa el bien y el mal se hace difusa, además de que esa ingenuidad que todo niño posee hace que no pueda distinguir tampoco entre las cosas que son reales y las que son solo ficción.

Por otra parte, al momento de ellos estar viendo la televisión se ven expuestos no solo al contenido programático sino también a todas las publicidades, que suelen exponer a las bebidas alcohólicas como algo muy bueno y llamativo, a las comidas rápidas, lo que puede influir en la creciente obesidad infantil en el mundo, y los juguetes.

Por ello, al crecer expuestos a todas estas cosas existe un mayor riesgo para su desarrollo tanto intelectual como emocional. Una consecuencia que ha traido este excesivo uso de la televisión, es que los niños dejen los libros a un lado, ya que al ver tanta televisión no les queda tiempo para nutrir sus mentes con un conocimiento más productivo.

Además de esto, hace que los niños se vuelvan más flojos ya que incrementa el sedentarismo en ellos, puesto que estos ahora prefieren quedarse en casa viendo algún programa a salir a divertirse con sus amigos o practicar algún deporte. Lo que hace que se relacione directamente con el problema del sobrepeso en los niños, ya que mientras pasan todo ese tiempo frente a la televisión van consumiendo calorías que no son quemadas por el constante estado de reposo de su cuerpo.

Por otro lado, esta exposición continua hace que los niños se vuelvan más pasivos en cuanto a la adquisición de costumbres debido a que les parecen aburridos al ver cosas que creen más interesantes en la televisión. Por ello es que se puede considerar que los niños son explotados por la televisión y la publicidad, ya que las empresas de juguetes y comida rápida ganas millones al año por niños que se han visto en la necesidad de adquirir lo que ellos están vendiendo.

Por lo tanto, es esencial la presencia responsable de los padres. Son ellos quienes realmente deben educar a las mentes jóvenes que fácilmente se dejan influenciar por lo que la televisión vende, que en sí solo puede ocasionar que se formen adultos insensibles, sedientes de sexo, droga y alcohol que es lo que suele predominar en la televisión.