En muchos casos, los problemas de abandono de animales se deben a malos comportamientos de estos que irresponsablemente les hemos inculcado desde que eran pequeños. Para más irresponsabilidad todavía, los culpamos de nuestros propios errores y los dejamos a su suerte.

Es importante informarse de las características del tipo de animal que adoptamos y también de cómo debemos de educarlo para que de adulto sea sencillo convivir con el.

Errores muy comunes al educar a un gatito

Algunos de los errores más comunes al educar a un gatito cachorro están relacionados con el juego. El gato aprende a cazar jugando, por lo que responde muy bien a los estímulos relacionados con esto. Por ejemplo, si mueves algo oculto bajo un paño, tratará de darle un zarpazo.

Siendo pequeño, sus garritas no hacen daño, por lo que muchas personas mueven la mano o el pie bajo la sábana y dejan que los cace. El problema viene cuándo el gato ha crecido y lo hace ya equipado de unas buenas garras. ¿De verdad crees que va a entender que ahora no puede hacerlo?

Evitar este tipo de juegos es vital para no sufrir accidentes una vez que el gato sea adulto. No olvidemos que no solo lo va a hacer con nosotros, lo que ya es desagradable, también puede hacerlo con un niño causándole daño. Tampoco se recomienda jugar con las manos, atacándole y esquivándolo, exactamente por el mismo motivo. En el mercado existen infinidad de juguetes que pueden hacer la misma labor.

Jugar a pelear con nuestro gato podría hacer que repita esto cuando se convierte en adulto

Lo correcto es enseñar al gato desde el primer momento que debe de respetarnos, regañándole si nos araña o nos muerde tal como haría su madre, es decir, dejándolo a parte e ignorándolo. Se dará cuenta de que si se porta mal, no hay juego ya que este se detiene inmediatamente, y corregirá su conducta.

Recuerda que tampoco vale de nada gritarle o decirle "NO" enérgicamente. Pueden incluso interpretarlo como una agresión y enfadarse contigo siendo todavía más violentos. Esto es más propio de la educación de un perro, pero no funciona en felinos, mucho más reticentes a adoptar actitudes sumisas o aceptar imposiciones.

Hemos visto que algunos de los problemas de comportamiento del gato están relacionados con las malas costumbres que les inculcamos al jugar, pero sin embargo el juego puede ser también un gran instrumento para su educación.

Uno de los problemas más comunes en los gatos son los relacionados con su necesidad de arañar. Los gatos arañan tanto para afilar sus uñas como para marcar su territorio y esto puede entrar en conflicto con nuestros muebles, cortinas y sofás.

Desde pequeños, los gatos deben de tener a su disposición varios rascadores estratégicamente situados en aquellos lugares en los que parece que les gusta más ir a rascar. Cuándo afilen sus uñas donde no deben no debemos de reñirles, sino cogerlos, llevarlos a rascador, y jugando con ellos pasarles las uñas por la cuerda de sisal para que disfruten de arañarla.

También podemos usar juguetes como plumas o muñecos para atraerlos hacia el rascador e incitarlos a arañar allí. Una vez que se han acostumbrado bien pequeños, seguirán haciéndolo durante toda su vida adulta.

El marcaje y las vocalizaciones

Los gatos macho suelen marcar su territorio y lo hacen mediante la orina mezclada con hormonas, la cual tiene un olor fuerte que se impregna en dónde cae y se hace casi imposible de eliminar. Una vez que un gato comienza a marcar es muy difícil corregirlo, siendo lo más recomendable castrarlo lo más jovencito posible, ya que de este modo no comenzará a hacerlo.

Algo similar ocurre con las vocalizaciones. Durante el celo, las hembras suelen maullar de una manera muy característica. La mejor forma de evitarlo es esterilizándola, lo cual evitará también partos no deseados.

Las vocalizaciones, si comienzan de repente pueden ser una señal de que algo va mal, pero también hay comportamientos que los promueven. El gatito puede maullar al vernos comer y eso puede resultar muy gracioso, por lo que decidimos darle un pedacito de algo. Esto es interpretado como una recompensa y cuando ven que sucede varias veces aprenden que maullando lograrán lo que quieren.

Igual ocurre si maúllan y acudimos a ellos para consolarlos. Sacarán en conclusión que si maúllan durante la noche, nos levantaremos y les haremos caso o les permitiremos acceder a la cama, si es un lugar vedado.

Si el gato maúlla reclamando algo no debemos de dárselo , recompensándolos en cambio si están en silencio y con el comportamiento adecuado.