No, el rascacielos ecológico más alto del mundo no ha sido una iniciativa de una famosa metrópolis de renombre mundial como Nueva York o Londres. El llamado “Edificios Bolueta” estará en Bilbao y se ha comenzado a construir el pasado julio en el barrio del mismo nombre.

El proyecto, llevado a cabo por el estudio de arquitectos Varquitectos, se basa en los siguientes principios: en un primer lugar, el ahorro energético; en segundo, en la conservación de la temperatura y el asilamiento sonoro; en tercero, la calidad de aire interior; y, en cuarto puesto, el uso de materiales sustentables.

La torre Bolueta conforma un complejo de 361 viviendas que se encontrarán distribuidas en dos edificios. El primero de ellos tendrá 108 viviendas de protección oficial (VPO) y 63 viviendas sociales y será construido por Visesa, la Sociedad Pública del Gobierno Vasco. El edificio alcanzará las 27 alturas y tendrá apartamentos de 2 y 3 dormitorios, con superficies útiles de entre 74 y 85 m2.

Se prevé que el proyecto será concluido a fines del año 2017. Si bien no está finalizado y falta bastante para que lo esté, ya ha obtenido el Certificado Best Practice del X Concurso Internacional de Buenas Prácticas de la ONU.

Para poder convertirse en un edificio ecológico o “verde”, la torre Bolueta debe cumplir varios requisitos: incorporar mejoras en el aislamiento, eliminar los puentes térmicos, emplear acristalamiento y carpintería de mejor calidad, emplear ventilación mecánica controlada de doble flujo y obtener la hermeticidad del aire. Según el estudio de arquitectos que creó el proyecto, la combinación de todos estos factores se traducirá en el ahorro de hasta un 75% en calefacción, es decir, tres cuartas partes del total de la factura que abonan los edificios de similares magnitudes pero que no son ecológicos. De esta forma, el consumo energético del Bolueta será casi ninguno en comparación con otras construcciones habitacionales actuales.

A fin de obtener esta drástica reducción del consumo de energía, los arquitectos han adoptado los principios del estándar PassivHaus, es decir, una manera de construir que supone el máximo ahorro energético posible. Así, las casas construidas bajo este principio son llamadas “casas pasivas”. Esta tendencia, que se originó en Alemania y Suecia en la década de los 90, se ve traducida en la utilización de materiales nobles, de alta calidad, que son totalmente herméticos y aislantes. De esa forma, el calor y la energía del hogar no se escapan ni se desperdician. Se deben aislar térmicamente suelos, muros y techos, así como colocar ventanas con vidrios dobles o triples y controlando la entrada y salida del aire.

Este nuevo barrio de Bolueta se encuentra emplazado en las cercanías de la Ría de Bilbao, con la intención de recuperar este espacio natural de la ciudad. Además de este rascacielos, se planea construir en dicha zona un paseo en la ribera y una estación de metro.