Existe una creencia generalizada entre los promotores del ecoturismo acerca del efecto nocivo del turismo sobre la naturaleza. Lo que se busca con el turismo ecológico es equilibrar y compatibilizar la práctica turística con el medio ambiente, es decir, buscar un balance entre ambos.

Este tipo de turismo conlleva un apoyo al desarrollo sustentable, la conservación del medio ambiente y la búsqueda del menor impacto posible sobre la naturaleza.

Además del enfoque preservador de la naturaleza, el ecoturismo promueve la participación activa de las comunidades receptoras. En muchas oportunidades, las personas que viven en un destino turístico solamente tienen la posibilidad de actuar pasivamente, interviniendo como anfitriones o trabajadores del turismo, o tan sólo como habitantes del lugar, sin poder influir en el impacto que la actividad turística tiene en la comunidad.

El turismo ecológico es, ante todo, un turismo ético. Es por eso que se busca no solamente el cuidado del medio ambiente sino también el bienestar de las poblaciones locales. Muchas de las empresas que participan del ecoturismo son cooperativas formadas habitantes del lugar. Debido a eso, quienes deseen practicar este tipo de turismo, siempre deben privilegiar los servicios ofrecidos por agencias de viaje o guías locales antes que por empresas turísticas internacionales.

Con el ecoturismo se busca que las empresas del sector y los turistas realicen acciones responsables y exige la reducción del consumo de recursos naturales no renovables, fomentando el uso estrictamente necesario de los mismos.

El turismo ecológico suele desarrollarse en destinos donde la naturaleza es protagonista, como sitios de playa, montaña, sierras, ríos o campos. Sin embargo, se puede hacer turismo responsable aún en ciudades, siempre tratando de hospedarse en alojamientos eco-friendly, que no derrochen agua ni energía, que favorezcan a los pobladores locales, que no contaminen el entorno natural y que no representen un problema para la comunidad anfitriona.

El auge del ecoturismo que se ha visto en los últimos años se debe, en gran parte, a la reducción de tarifas con respecto a destinos o alojamientos no sustentables. Aquellos que practican el turismo responsable no consumen de más y tratan de concientizar a los turistas de cuidar los recursos naturales disponibles.

Una de las últimas tendencias turísticas que promueven el cuidado del medio ambiente es el glamping,  que se asemeja al camping (acampada) pero con glamour. Los alojamientos de glamping tienen todas las comodidades que ofrece un hotel de lujo, con la diferencia que se encuentran en el medio de la naturaleza y que el impacto ambiental que producen es mínimo. 

El ecoturismo es una forma de respetar a quienes viven en los destinos turísticos, así como también proteger al planeta de la destrucción de las tierras, la contaminación de ríos y mares y la preservación de los recursos naturales. Practicar un turismo responsable es pensar en la posibilidad de un futuro mejor para el mundo sin dejar de viajar por él.