Por desgracia, algunos profesionales de la salud, sobre todo comadrones y comadronas un tanto anticuados en sus creencias, siguen aconsejando a las mujeres embarazadas que saquen de la casa a sus mininos por la seguridad del niño y ellas, aconsejadas por estos, sienten la gran duda de qué hacer y de si realmente pueden estar poniendo en peligro la salud de su bebé. Hay que decir que por suerte es algo que cada vez ocurre menos, pero no hay que obviar que continúa pasando.

La zoonosis es la ciencia que estudia el contagio de enfermedades a humanos por parte de animales y con todo el respeto a la profesión de comadrones o auxiliares, hay que decir que quién de verdad sabe sobre zoonosis es el médico y generalmente el veterinario. Si se pregunta al veterinario sobre si es peligroso tener un gato durante el embarazo de la mujer, este te explicará que no hay más peligro del que puede tener convivir con otros animales, siempre y cuándo se cumpla con una serie de pautas higiénicas muy sencillas y que son básicamente las mismas que se deben de seguir con un perro, por ejemplo.

¿Por qué se asocia toxoplasmosis a gatos?

Porque el gato es el animal mascota en el que se suele incubar esta enfermedad, siendo pues el que puede portarla y contagiarla al ser humano. Esto no quiere decir que sea la única fuente de contagio, la carne cruda puede también contener toxoplasmosis.

¿Cómo contrae la enfermedad el gato?

La toxoplasmosis se encuentra originariamente en la tierra de los campos y jardines y es transmitida por roedores y pájaros silvestres. El gato la contrae comiendo la carne cruda de animales contagiados o en contacto con la tierra de los jardines contaminada con heces.

Las vías de contagio de la toxoplasmosis a través del gato

Una de las formas de contagio más habituales de la toxoplasmosis de gatos a humanos es a través de las heces.  Pero no en el momento de ser depositadas, sino que estas heces están contaminadas a partir de las 24 o 48 horas siguientes a su expulsión del cuerpo del animal.

Precauciones a tomar por una mujer embarazada respecto a su gato

Por este motivo se recomienda que la mujer embarazada no limpie los areneros. Pero si es la única persona en el hogar, debe de saber que puede hacerlo sin riesgo tan solo teniendo la precaución de utilizar unos guantes, algo que generalmente hacemos ya que no es normal que alguien toque las heces con las manos. Lavarse bien las manos al acabar garantiza una higiene perfecta. Y por supuesto, limpiar los areneros a diario no dejando que las caquitas puedan pasar el límite de las 24 horas, de modo que no sean peligrosas. Algunas personas, extremando las precauciones, le pasan al gato una toallita higiénica una vez al día por el trasero para asegurarse de que no hay restos en su pelo, aunque esto no es habitual ya que son animales muy limpios.

Del mismo modo, si tenemos un jardín en casa debemos de protegernos las manos antes de trabajar en la tierra ya que cualquier gato del vecindario pudo haber ido a defecar allí. Es también importante que el gato no salga de casa a cazar y que no se le alimente con carne cruda. Es decir, no darle al gato la clase de alimentos que se le prohíben a la mujer para que no contraiga esta enfermedad.