Lo más probable es que despierte por la noche porque tiene hambre, o porque no quiere estar solo, o algo lo sorprendió, y comiencen las lágrimas.

Las rutinas se deben incorporar lentamente, no va a poder dormir 8 horas durante la noche (aunque con cinco horas ya muchos padres estarían contentos), por lo que hay que hacerlo paulatinamente.

Una forma de lograr esto es crear una especie de ritual. Con esto me refiero a realizar una serie de rutinas preparativas, de forma tal que el niño sepa que cada vez que suceden esos actos, es hora de dormir, y no debe hacerlo hasta que no ocurra.

Crear una rutina para dormir nuestro bebé

También es importante darle de comer un rato antes de la hora de dormir, no tan cercano así puede hacer la digestión, pero, por ejemplo, que coma alrededor de las 20:30-21hs para dormir a las 21:30. Esta rutina puede incluir, un baño, masajes, alguna canción, o cualquier cosa que se les ocurra, que sea significativa para él.

Lo más importante es la constancia y la paciencia, básicamente hay que enseñarle al niño a dormir. Solo es cuestión de esperar a que adquiera el hábito de hacerlo durante la noche y durante la mayor cantidad de horas posible sin parar.

También es importante crear el ambiente adecuado, al momento que uno quiera que duerma. Algo así como cerrar las persianas, apagar las luces, y evitar ruidos fuertes o molestos. Ayuda darle su juguete preferido para que se lo lleve a la cama, como puede llegar a ser un osito de peluche o una muñeca.

Es importante no hacerlo dormir en brazos muy seguido, ya que sino tomará esa costumbre y costará más aún hacerlo dormir en su cuna. La ropa debe ser cómoda, y estar a tono con la época del año y lugar en el mundo. No abrigarlo de más ni dejarlo que pase frío. También hay que evitar que las sábanas le tapen la cara.

Bebé dormido en su cuna

Si bien puede ser gratificante traérselo a la cama, es importante evitarlo en horarios de sueño, ya que puede pasar lo mismo que con el tema de dormir en brazos, y no es bueno que se acostumbre a dormir con los padres, ya que también necesitan su intimidad, y el niño debe aprender a dormir solo. Por último, las siestas durante la tarde habrá que ir acortándolas de a poco, ya que sino no tendrá tanto sueño a la noche, y costará el doble hacerlo dormir.

Estos consejos no son perfectos, pero pueden ayudar bastante a que el niño empiece a tomar el hábito de dormir durante la noche. A medida que crezca se les hará más fácil hacerlo dormir.

Pasado los 6 o 7 meses, ya debería poder dormir entre 6 y 7 horas sin parar, por lo que si lo hace durante la noche, en principio hay que dejarlo solo. Si comienza a llorar, habrá que intentar calmarlo dentro de su cuna y ver si puede dormirse solo.