La mejor tierra para la horticultura en general es la llamada tierra franca, compuesta por un 30% de arcilla, 50% de arena silícea, 10% de arena calcárea y 10% de mantillo. Esta clase de terrenos son muy utilizados para el cultivo de patatas, col, habas, leguminosas….etc. Normalmente los huertos suelen estar a muy poca distancia del hogar de su propietario ya que eso le facilitará la tarea de cuidarlo. Sin embargo quizás para terrenos destinados al cultivo de árboles frutales este aspecto no sea muy relevante.

La ubicación y orientación de las plantas son importantes para su desarrollo

Si es posible la huerta deberá estar detrás de la casa, ya que si la instalamos delante puede dar sensación de suciedad o desorden encontrarte con montones de mantillo, estiércol y demás que seguro vas a emplear. Por otro lado muchos expertos aconsejan que la orientación demasiado fría, o que este en una hondonada. Siempre han sido las mejores orientaciones para el terreno cultivable el Este y el Sudoeste. Resultará muy positivo colocar árboles al lado de la morada sobre todo si son huertos de recreo o familiares pero eso sí, deberás tener cuidado de que ni la sombra y ni la raíces de esté  pudieran perjudicar al cultivo.

Los huertos suelen dividirse en trozos rectangulares llamados eras o bancales (1 a 2 metros de ancho) que serán separados por una senda de 15 cm de ancho. Será muy importante que dejes en medio un pasillo ancho en su sentido longitudinal para que puedas trabajar con mayor comodidad. La extensión del huerto va a venir determinado por el fin al que se quiera destinar. Por ejemplo si se trata de un huertecito de recreo o si es destinado para la obtención de productos alimenticios en mayor volumen con la idea de obtención de beneficios. En este último caso deberá tener presente su propietario que para cada 10 áreas se requiere un hombre para estar bien atendidas.