Consejos para redactar un discurso

  • Temática. ¿En qué sector vas a trabajar? ¿Cuáles serían las tareas que desarrollarías en el puesto de empleo? ¿Conoces lo que la empresa ha hecho hasta ahora en relación a tu candidatura? Lo primero que debes tener en cuenta es cuál va a ser la temática central de tu discurso; porque aunque seamos nosotros los que tenemos que ‘vendernos’ siempre debe haber un tema como telón de fondo y en el que remarquemos por qué somos idóneos para realizarlo. Por lo tanto, establécelo y busca la información necesaria para documentarte antes de darle forma al discurso.
  • Estructura. Toca la parte más complicada, especialmente para aquellas personas que no están acostumbradas a redactar en su día a día. Puedes empezar con un saludo breve, afectuoso y directo; haz una breve presentación sobre ti y aporta sólo la información en cuanto a formación y experiencia que sea relevante para el puesto de trabajo. Termina el discurso hablando de la temática general del puesto de empleo, destaca de forma rápida por qué deberías cubrir la vacante y despídete dando las gracias a los asistentes. Otra forma de estructurarlo es comenzar, una vez saludado al público, hablando de la temática central elegida e ir presentándote mientras desarrollas la idea principal. Por ejemplo, en un discurso para optar a un trabajo de comercial podrías empezar hablando de las ventas obtenidas por la empresa en el pasado año e ir diciendo lo que tú harías o habrías hecho para mejorar esa situación en relación a tus conocimientos y experiencias pasadas.
  • Entretenido. Y precisamente esta última estructura suele ser más amena que la que se basa principalmente en presentarse, ya que se busca un discurso entretenido. Esto no significa hacer reír a los asistentes, sino simplemente que consigas captar su atención, que destaques y que les interese seguir conociendo más de ti. ¿Cómo conseguirlo? No utilices un tono de voz monótono, haz preguntas abiertas, intenta que el público participe… Si nos han dado un tiempo predeterminado y te ‘asusta’ que éste resulte demasiado largo, puedes preparar algún material audiovisual como complemento a tu discurso.

Aunque hablar en público nos cueste, en ocasiones puede ser necesario para conseguir un trabajo

Durante el discurso debes tener en cuenta…

  • Imagen. Y aunque pueda parecerte superficial, por mucho que prepares el mejor discurso del mundo si tu apariencia no es la adecuada no conseguirás el puesto de trabajo. La imagen no siempre lo dice todo, pero para los seleccionadores es suficiente para sacar conclusiones acerca de una persona. Por lo tanto, ya que está en tus manos cuidar tu aspecto el día del discurso, consigue una imagen aseada, arreglada y profesional. Si el empleo requiere llevar traje, debes vestirlo el día del discurso; mientras que si es un trabajo más ‘informal’ puedes utilizar una vestimenta más cotidiana pero que igualmente denote seriedad.
  • Práctica. ¿Tienes pánico escénico? ¿No sabes si podrás hacerlo bien? La única manera de quitarle el miedo a hablar en público es hacerlo. Para mayor seguridad, practica muchas veces delante del espejo tu discurso; pero no es necesario que te lo memorices palabra por palabra. Con la estructura clara, plásmala en un papel mediante guiones y éstos sí que te los tienes que aprender, pero cada vez que ensayes se te ocurrirán diferentes expresiones que utilizar, distintas formas de hablar… Algo muy importante y muy valorado en cualquier proceso de selección es que no leas el texto. Puedes acompañarte de ese pequeño guión que te ha ayudado en la práctica, pero a la ‘hora de la verdad’ sólo debe ser un apoyo y no una lectura que hacer en voz alta.