Los difusores de feromonas si funcionan con la mayoría de las mascotas y además han demostrado una gran efectividad, primero con los gatos y, en los últimos tiempos, también con los perros. Ahora bien, no funcionan con todos los animales, aunque se desconocen los motivos por los que esa minoría parece ser inmune a sus efectos.

¿Qué son las feromonas que llevan?

Estos difusores contienen feromonas sintéticas, es decir, elaboradas en laboratorio. Las feromonas que se utilizan en los difusores para gatos son muy diferentes de las que se utilizan para los perros, por lo que no son en absoluto intercambiables.

Todos hemos visto como los gatos frotan sus mejillas contra las cosas y también contra nosotros mismos. Lo que están haciendo es marcando todo aquello que consideran propio y agradable mediante las feromonas que desprenden por sus mejillas. Estas feromonas son las que han sido sintetizadas y se utilizan en los difusores.

En el caso de los perros, las hembras que amamantan a sus cachorros emiten unas feromonas cuya misión es calmar a los pequeños y hacer que sientan a gusto. Estas son las que se utilizan en los difusores para canes.

¿Cuáles son sus usos?

Los difusores de feromonas son utilizados para calmar a animales nerviosos o que se van a enfrentar a situaciones de estrés, como la llegada de otra mascota al hogar, de un bebé, un cambio de vivienda, etcétera.

Las feromonas tardan un tiempo en ser efectivas, aproximadamente quince días, por lo que deben de colocarse los difusores con anticipación a la situación que puede acarrear el estrés, siempre y cuándo sea posible.

Si necesitamos un efecto rápido durante un periodo de tiempo más corto, existen sprays de feromonas. Cuándo debemos de introducir al animal en un trasportín para acudir al veterinario, o para un viaje, podemos aplicar el spray dentro de la cesta, incluso cuándo el animal ya está dentro. En caso de desplazamientos podemos repetir la operación cada dos o tres horas.

¿Pueden afectar estas feromonas a los humanos?

Los humanos no somos sensibles a las feromonas animales ni para bien ni para mal. Es decir, estos difusores no nos van a causar ningún tipo de perjuicio, al igual que no nos lo causa nuestro gato al frotar su mejilla contra nuestra pierna. Pero tampoco van a ofrecernos ningún efecto calmante o relajante.

No hay ningún peligro en colocar uno de estos aparatos en nuestro dormitorio, salón o incluso junto a la cuna de un bebé. Eso si, el lugar más adecuado es en la zona de la casa dónde va a estar el animal, ya que queremos garantizar el mejor efecto.