Perras y gatas y sus diferencias

Una de las principales diferencias entre las perras y las gatas es que las primeras no aumentan de peso prácticamente nada durante los primeros 42 días de gestación. Es a partir de este momento que los fetos comienzan a ganar peso y se desarrollan. Por este motivo, la recomendación en cuanto a las calorías es que se les proporcionen las mismas hasta que llega el último tercio del embarazo, momento en el que se les debe de aumentar las calorías ligeramente, pero sobre todo las proteínas, ya que pueden llegar a consumir más del doble.

Por tanto, es importante escoger un pienso con un alto contenido en proteínas e incluso ofrecerles un complemento si el veterinario lo estima conveniente, pero nunca antes de la última fase de la gestación ya que de lo contrario podría causarse un crecimiento excesivo de los fetos que podría ser causa de serios problemas.

Las gatas, por el contrario, aumentan de peso poco a poco prácticamente desde el primer momento, por lo que se les debe de aumentar la cantidad de energía y de proteínas de forma gradual.

Algunos veterinarios recomiendan darles a las futuras mamás comidas para cachorros, ya que son mucho más energéticas que las comidas de adultos, aunque también pueden recomendar piensos especiales para gestantes.

Cuidado con el peso

Aumentar un 25% o un 30 % del peso inicial es lo que se considera normal al final de la gestación. Hay que tener mucho cuidado con el sobrepeso ya que puede perjudicar el correcto desarrollo de los cachorros y causar a la madre problemas en articulaciones.

Tras el parto, lo normal es que la perra recupere su peso normal de forma prácticamente inmediata, mientras que la gata no, debido a que tiende a acumular mayores reservas de grasa. La alimentación durante la lactancia también es importante y se deben de seguir las pautas indicadas por el veterinario para que los cachorros crezcan sanos y las mamás estén en un peso saludable y no tengan carencias de vitaminas o minerales.