No se trata tan solo de lo que se come cuándo se entrena o en los días de las competiciones, sino incluso de los regímenes de comidas que se hacen los días previos a las mismas.

Cada cierto tiempo, aparecen nuevas dietas que se ponen de moda entre los deportistas y que generalmente generan tantos adeptos como detractores. La dieta escandinava es una de las últimas en llegar al mundo del deporte de intensidad y que está teniendo un gran éxito entre los corredores de pruebas como las maratones.

Los principios de la dieta escandinava

Los depósitos de glucógeno presentes en los músculos y en el hígado son fundamentales para evitar la aparición de la fatiga. Sin embargo, el cuerpo solo puede almacenar una cantidad limitada de glucógeno.

La dieta escandinava pretende vaciar totalmente estos depósitos, de modo que se fuerza el cuerpo y se aumentan los límites físicos de almacenamiento. Una vez que se recargan, se dispondrá de una mayor cantidad de glucógenos y, por tanto, se retardará a la aparición de la fatiga durante las pruebas.

Para conseguir los mejores efectos, muchos deportistas realizan esta dieta la semana anterior a una prueba y son muchos los que afirman que los resultados son más que evidentes.

La primera etapa de la dieta escandinava

La primera parte de la dieta escandinava consiste pues en el vaciado de los depósitos de glucógeno. Esto se consigue mediante una dieta pobre en carbohidratos y rica en proteínas y grasas saludables. Se deben de consumir bastante carne, pescado y productos lácteos.

Dura tres días y se debe de completar con ejercicio diario para obligar al cuerpo a extraer hasta las últimas reservas.

El problema de esta etapa es que al reducir bruscamente los hidratos de carbono a los que el cuerpo está acostumbrado puede aparecer un cierto síndrome de abstinencia. Esto se traduce en malestar, irritación, dolor de cabeza y también en debilidad y mareos.

Este recorte de los hidratos causa bajadas de glucosa que no solo causan los citados mareos, también pueden facilitar que se produzcan lesiones, por lo que no se debe de realizar esta dieta si no se está en una gran forma física.

La segunda etapa de la dieta escandinava

Esta segunda etapa consiste en cargar a tope las reservas de glucógeno. Dura también tres días y para conseguir aprovechar al máximo lo que se come se recomienda bajar la intensidad de los entrenamientos o reducir su duración.

Se aumentan progresivamente los hidratos de carbono en la dieta, hasta llegar incluso al 90%. Esto se consigue mediante alimentos como la pasta, el arroz, los cereales, la miel o los frutos secos.

Esta dieta se realiza hasta cuatro horas antes de comenzar la prueba a realizar. Es importante hidratarse correctamente no solo antes de la carrera, sino también los días antes de la misma.

Dado que cada cuerpo es diferente y puede reaccionar de una manera distinta a la misma dieta, se recomienda probar los efectos de la dieta simulando la prueba, pero sin hacerla por primera vez cuándo se tenga una prueba importante, para evitar situaciones de malestar.