• Verduras. El principal enemigo de una persona que está haciendo una dieta son las calorías. Ingerir más de las que nuestro cuerpo va a quemar es el detonante para que nuestra figura no sea la deseada. Pero si no queremos que una alimentación sana y saludable sea sinónimo de pasar el día viendo cuántas calorías tienen los productos que tomamos, debemos incorporar más verduras a nuestra dieta. La lechuga, el tomate o el pimiento son alimentos que podemos añadir en nuestras ingestas diarias, como parte de un desayuno, de un almuerzo, para acompañar un plato… También te recomendamos que te acostumbres a usar apio ya que al tener potasio y magnesio ayudará a nuestro sistema a drenar con más facilidad.
  • Menos azúcar. Muchos alimentos ya llevan azúcares incorporados por ello, intenta evitar echar más azúcar del necesario en ciertos platos o bebidas. Además, existen productos que dicen que ‘no llevan azúcar’ pero en realidad sí que tienen otros edulcorantes que a la larga hacen que cojamos más peso y nos aportan más grasa a la sangre que los azúcares convencionales. Por lo tanto, tómalo con moderación y no creas que los alimentos ‘sin azúcar’ son más sanos o saludables.
  • Controla el aceite. Cada vez que pasamos algo por la sartén lo hacemos con aceite de por medio, por eso, es bastante la cantidad que al día ingerimos del exquisito ‘oro líquido’. Siempre es mejor cocinar con aceite de oliva que otros tipos como el de girasol; por otra parte, éste aporta casi 900 calorías, por lo que hay que controlar muy bien cuánto aceite echamos tanto para freír como para aliñar. ¿Cómo reducir la cantidad que consumimos? Acostumbrarnos a tomar la carne, pescado o verduras a la plancha, prescindir de aceite en las ensaladas o usarlo con un vaporizador en vez de con una aceitera.
  • Comer sentado y despacio. No sólo es importante tomar 5 comidas al día y evitar ‘picotear’ entre horas, sino que también es necesario que dichas ingestas se hagan en un entorno tranquilo en el que podamos estar sentados y tomando los alimentos despacio. Si comemos de pie, solemos tardar más en sentirnos saciados ya que comemos con más impulsividad. Al estar sentados y en una postura cómoda nos apetece saborear más los alimentos y por lo tanto comemos más despacio que cuando estamos de pie. Masticar cuidadosamente hace que hagamos la digestión mejor y hace que nuestro metabolismo funcione con más eficiencia. ¿Cómo conseguirlo si estamos acostumbrados a comer deprisa? Puedes calentar la comida a una temperatura que te haga comer poco a poco, utilizar un tenedor más pequeño de lo habitual o echar los alimentos en un plato pequeño para que raciones mejor cada cucharada.
  • Tomar té. Los tés son excelentes bebidas para evitar la retención de líquidos y para equilibrar algunos nutrientes de nuestro sistema. Una de las más recomendadas para fomentar los efectos de la dieta y dejar de tener la necesidad de querer comer entre horas es la infusión de menta. Su sabor segrega en el cerebro una sustancia que le hace tener la sensación de que está saciado y por lo tanto, será más fácil controlar la ansiedad de ‘picotear’ hasta nuestra siguiente ingesta.
  • ¿Dejo el pan? Una de las eternas preguntas a la hora de hacer una dieta es si se debe dejar de comer pan o no. Cada cuerpo requiere de unas necesidades y si estás siendo tratado por un nutricionista lo ideal es que hagas lo que él te ha recomendado, pero en general, empezar una dieta no debe ser sinónimo de quitar el pan por completo sino de controlar el tipo de pan que se toma así como la cantidad diaria ingerida. Desayunar con una tostada o comer una rebanada con la comida no va a afectar a tu dieta; sin embargo, es preferible que consumas el pan tradicional frente al de molde, ya que éste lleva más grasas que una barra convencional.
  • Fruta, sin zumo. Todos sabemos que la fruta es uno de los alimentos imprescindibles en una dieta ya que nos aportan muchas vitaminas y nutrientes que otros productos no nos pueden aportar. Especialmente, los cítricos son una de las frutas más recomendadas debido a su alto componente en vitamina C; ésta hace que la glucosa pase a ser energía y nos hace ‘más fuertes’ cuando estamos haciendo cambios en nuestros hábitos alimenticios. También es importante que nos acostumbremos a comer la fruta con piel y de la misma pieza, sin pasarla por zumo ya que de este modo nos aportará menos calorías que si ingerimos la fruta de forma líquida.