Este tipo de alimentación tiene sus defensores y sus detractores, tanto dentro del mundo de los criadores como de los veterinarios y por supuesto de los propietarios. Todos ellos tienen argumentos muy sólidos para defender y para oponerse a este polémico método de alimentación y, como sucede en el caso de las dietas  sin cereales o de la comida vegana para animales, cada propietario debe de elaborar su propio criterio sobre el tema y actuar respetando sus propias convicciones.

Argumentos a favor de la dieta BARF

  • Es una dieta natural, basada en la forma de comer de los animales durante siglos y siglos de historia. Su estómago y su cuerpo están diseñados para comer alimentos crudos. Esta forma de alimentarse sería la que biológicamente les corresponde.
  • No le estamos dando al animal conservantes, colorantes y otros productos que en nada benefician a su salud, solo tomaría productos naturales. Cualquier aporte vitamínico se intentaría dar a través de alimentos y no de comprimidos.
  • La carne, al cocinarse, pierde parte de sus valores que conserva sin embargo cuándo se ingiere cruda por lo que se aprovechan mejor todas sus propiedades. Como además se tarda más en digerir, el perro o gato estarán hartos durante más tiempo y se ayuda a combatir la obesidad.
  • Consumir huesos y cartílagos ayuda a que los dientes del animal se refuercen y se libren de sarro.

Perro comiendo carne sin cocinar, tal como sugiere la dieta BARF

Argumentos en contra de la dieta BARF

  • Dar una alimentación correctamente balanceada a un animal puede ser complicado para alguien que no es experto en nutrición animal. Con las croquetas nos aseguramos de que el animal toma todos los nutrientes y todas las vitaminas que necesita.
  • No todo el mundo puede contar en su casa con el espacio necesario para congelar huesos y carne para sus animales, sobre todo si tiene muchos o son de gran tamaño. Dar comida sin congelar previamente puede causar graves problemas de salud a la mascota.
  • Los alimentos crudos necesitan de un proceso digestivo mucho más largo y una digestión más pesada. Si el animal no ha sido acostumbrado desde cachorro, comenzar a darle una alimentación basada en carne cruda ya de adulto, puede ser fuente de problemas de estómago.
  • La carne que procede de los mataderos y de reses que han sido criadas con piensos, la más habitual en los mercados, no tiene nada que ver con la carne de las piezas que un animal puede cazar cuándo vive en libertad. Sus valores no son los mismos, la calidad de sus grasas difiere enormemente y además pueden contener restos de medicamentos o parásitos que no son peligrosos cuándo la carne se cocina, pero sí cuándo se ingiere cruda.