El dirty chic es un estilo decorativo en el que se muestra el gusto por lo viejo hasta el punto de envejecer aquellas cosas que son nuevas, incluidas las estructuras de la casa. Las paredes se pintan de modo que parezcan sucias y desconchadas pero, por supuesto, con estilo y personalidad. La piedra a la vista por determinadas zonas es perfecta, pero siempre con aspecto casual y envejecido.

No se trata de dejar todo hecho un desastre, por el contrario, puede parecer un desastre a un primer vistazo pero pronto es fácil darse cuenta de que cada detalle está cuidado y estudiado para que encaje en un conjunto que transmite la sensación de estar, por ejemplo, en una antigua mansión deshabitada.

Para el suelo la madera es el material que triunfa. La madera puede llegar a adquirir un aspecto descolorido, que incluso parezca a medio barnizar, muy adecuado para este tipo de decoraciones. El suelo de hormigón con apariencia sin pulir también encaja perfectamente en el dirty chic.

Para los techos, si se trata de una casa tenemos la opción de dejar las vigas al aire, incluso de colocar falsas vigas de madera tratada para parecer antigua. Para los pisos se pueden elegir detalles en escayola incompletos o pintados para que parezca que han sufrido el paso del tiempo. Si tienes suerte, puedes encontrarlos ya así en algún mercadillo o en una tienda de antigüedades, procedente de alguna vivienda antigua.

Ejemplo de salón con estilo dirty chic

El mobiliario, todo un reto

Los muebles dirty chic son ante todo llamativos, antiguos y en muchos casos incluso pasados de moda. Se pueden comprar en mercadillos o en tiendas de segunda mano pero hay que buscar mucho para encontrar lo que realmente encaje.

Las lámparas grandes y con colgantes son de lo más chic y son las ideales para este estilo, pero si vives en un piso de techos bajos entonces opta mejor por las lámparas de pie con pantallas desgastadas de imitación de piel o  de tela y borlas doradas.

Los pesados cortinones que arrastran ligeramente por el suelo combinan muy bien con estos ambientes decadentes. Elige siempre tonos ligeramente oscuros, como el granate o el verde botella combinando con ocres y dorados, a juego con otros detalles de la decoración.

Como sucede con la mayoría de las tendencias, no es necesario que todo en la casa esté perfectamente enmarcado dentro del dirty chic, puedes combinar diferentes tendencias para crear efectos muy sorprendentes. Por ejemplo, un salón de estilo moderno con un rincón de lectura presidido por un viejo sillón, con las paredes desconchadas y con una mesita reciclada con un delicioso quinqué de principios de siglo XX adaptado a la luz moderna.