Este tipo de dependencia es más habitual cuándo el peludín vive con su dueño sin más animales o personas, pero no siempre tiene por qué ser así y a veces ocurre en el seno de una familia hacia alguno de los miembros en concreto.

Cómo identificar la dependencia emocional en mascotas

  • La mascota no respeta el espacio de la persona. Si esta va a otra habitación la sigue y exige entrar en dónde esté a cada momento del día. En ocasiones querrá ir incluso al baño y no soportará que se cierre una puerta, arañándola y llamando a su humano. Algunos animales son algo empalagosos y sobre todo los gatos suelen tener costumbre de acompañar a las personas al baño ya que allí hay grifos con agua que corre o pueden subirse a las rodillas de la persona que quizás llevaba todo el día haciendo cosas y no les había hecho caso. Esto no es un problema, el problema es cuándo siempre quieren ir detrás, de forma compulsiva y sin aceptar una negativa.
  • El animal no quiere quedarse a solas en casa y llora o rompe cosas cuando la persona sale o se va a trabajar. En ocasiones orinan y defecan por la casa y en el caso de los perros suelen originar quejas de los vecinos por el ruido que causan.
  • Pueden llegar a ser agresivos con otras personas o animales que se acerquen a la persona que consideran suya.

Qué hacer

En la mayoría de las ocasiones la culpa de este comportamiento es nuestra, aunque evidentemente sea de forma inconsciente. A menudo nos olvidamos de que un animal necesita unas pautas de conducta. Es importante enseñarle a respetar el espacio de las personas, no dejando que entren en el baño, la cocina o el dormitorio si no queremos que lo hagan. Mimarlos y quererlos de forma obsesiva puede causar este tipo de comportamientos que son muy difíciles de corregir, por lo que no es bueno estar todo el día excesivamente pendientes de ellos.

En el caso de los perros los castigos pueden funcionar si se portan mal, por supuesto sin golpearlos ni maltratarlos, pero en los gatos funciona mejor el estímulo positivo. Poner normas y límites es muy importante tanto para unos como para otros. Pero si el daño está hecho y el animal ya tiene un comportamiento muy complicado, habrá que recurrir al veterinario para que evalúe la posibilidad de utilizar algún tratamiento suave o considere el acudir a un etólogo para corregir el problema.