No son difíciles de cuidar, se alimentan con pienso para cobaya, heno y verduras frescas. Ocasionalmente se les pueden dar frutos secos como premio, pero siempre con cuidado y sin que lleven azúcar añadido. Tienen muy buena salud, son fuertes y no suelen enfermar fácilmente aunque es importante llevarlos a su revisión anual. No se aletargan ni hibernan y bien cuidados llegan a los diez años de vida. A diferencia de otros roedores, son de hábitos diurnos, lo que favorece que puedan estar en la habitación de los niños.

Su jaula

La casita de los degús debe de ser alta, con varios pisos para que pueda correr y subirse a diferentes rampas. También debe de contar con escondites y el suelo puede tener un sustrato de papel o de maíz de los que se encuentran en cualquier tienda de animales.

Les gusta vivir en compañía, por lo que si se tiene una buena jaula se pueden meter en ella varios ejemplares, pero si se mezclan machos y hembras es conveniente esterilizarlos para evitar camadas no deseadas y también evitar tumores y problemas de salud. De este modo se evitarán también peleas por las hembras.

Tal y como ocurre con las chinchillas necesitan darse baños de arena para mantener su pelaje limpio, por lo que debemos de proporcionarle una bañera de arena al menos tres veces por semana.

Degús en su jaula

Otras particularidades

Los degús soportan el frío, pero no les gustan las temperaturas de menos de 8 grados. En verano lo pasan mal con el calor y es bueno tenerlos en un lugar fresco y bien ventilado. Si es necesario hay que ponerles una fuente de calor o de aire fresco.

Se pueden sacar de la jaula y dejarlos correr por la habitación y jugar con ellos, pero siempre con cuidado de que no haya nada peligroso que pueda dañarlos, como cables al aire o lugares donde pudieran esconderse fuera de nuestro alcance. Por supuesto debemos de evitar puertas o ventanas por las que pudieran irse.

Grupo de degús