El amor que se tiene por una mascota puede llegar a ser tan grande que no importe acabar en un juzgado para conseguir los derechos sobre el animal aunque también hay que reconocer que, por desgracia, en algunos casos estaremos hablando no solo de amor, también de odio y resentimiento hacia quién un día fue pareja y a quién se intenta hacer el mayor daño posible.

En este artículo hablamos sobre perros, pero todo lo aquí expresado podría ser fácilmente aplicable a gatos e incluso a otros animales.

¿Qué es un perro de cara a la ley?

Un perro de cara a la ley es una propiedad material, como un objeto. Esa es su consideración legal y por tanto, en principio, se le aplican los mismos códigos que al resto de los objetos. Si el perro era propiedad de uno de los miembros de la pareja antes de contraer matrimonio, el cónyuge no puede realizar ninguna reclamación y es propiedad exclusiva.

Si el matrimonio se ha realizado con una separación de bienes y el perro está a nombre de una de las dos partes, esta será su propietaria y tampoco habría mucho más que discutir, al menos de principio porque hay antecedentes de luchas judiciales ganadas por la otra parte, incluso para la custodia compartida.

El problema principal viene en los matrimonios en régimen de gananciales ya que en este caso hay que decidir quién se queda con el animal del mismo modo que se decide quién se queda con un coche.

Lo mejor para todas las partes implicadas es llegar a un acuerdo. Si la relación es buena esto es fácil e incluso se pueden establecer visitas. Pero en muchas separaciones hay problemas y enfrentamientos y de lo que menos ganas tienen ambos es de verse las caras todas las semanas para intercambiar el perro.

Antes de ir a juicio

Antes de ir a juicio merece la pena pensarlo dos veces. Se trata de un proceso largo y caro y, si se pierde, hay que pagar las costas lo que lo hace todavía más caro. Pero el aspecto económico no es lo único a valorar.

¿Con quién va a estar más feliz el perro? ¿A quién se sentía más unido el animal? En algunos casos es difícil de determinar, pero en la mayoría es fácil. Los animales suelen tener una relación más especial con un miembro de la familia por mucho que quieran al resto. Por eso sería bueno tenerlo en cuenta y respetarlo y plantearnos si estamos luchando por el animal o solo por nosotros mismos.