Si le estamos inculcando el niño que el perro o el gato es un miembro de la familia al que hay que respetar y tratar con cariño, ¿cómo le vamos a justificar que no se celebre su cumpleaños? Para un niño su cumpleaños es uno de los días más especiales y es lógico que quiera que su peludo también tenga el suyo. No importa si no sabemos qué día ha nacido nuestro perro o gato, podemos escoger un día aleatoriamente y celebrarlo cada año.

Cuidado con los excesos

El cumpleaños del perro o del gato debe de ser algo familiar. Hay que hacerle entender al niño que no es conveniente una gran fiesta, ya que el animal no está cómodo con eso y que no hay que invitar a nadie y ponerlo en el compromiso de un regalo ya que los de casa son los que quieren al perrito o al gatito y los que lo celebran con él.

Esta celebración es una buena ocasión para hacerle entender al niño que el perro o el gato no pueden comer chocolate ni dulces de ningún tipo de los de los humanos, que ellos tienen sus propias chuches y que para ellos son tan sabrosas como para nosotros las gominolas o las tartas. De este modo el niño aprenderá que no debe de darle estos productos al animal ya que podría perjudicar su salud.

Fotos y Facebook

También es una estupenda ocasión para explicarle al pequeño que mientras que él se divierte en un parque de bolas, el perro disfruta de un día en el campo, por poner un ejemplo. El día del cumple del perro se lleva al animal a disfrutar de una buena tarde al aire libre ya que es el cumple del perro, no del niño. Una forma de inculcarle que cuándo se hace algo por otro ser vivo, se debe de hacer lo que le agrade a éste y no a uno mismo.

Y si al niño le apetece subir las fotos del perro a la página de Facebook de la familia, ¿por qué no? Es algo tierno y bonito y quién lo critique será que no tiene animales o que no los ve como parte de la familia. ¡Pues ellos se lo pierden!