Para que el melón madure necesita gran cantidad de calor y precisa de tierras arcilloso-arenosas, tierra de huerta y muy substanciosas. El abono que se le suele agregar  es el estiércol muy descompuesto y abonos químicos ricos en superfosfatos.  Como te podrás imaginar su multiplicación se efectúa por multiplicación de sus semillas, por acodo o por estaca. Sus facultades germinativas duran unos  seis  años pero no es conveniente emplearlas de tanta edad debido a que bajaría la calidad del producto.

Aprende a cultivar un melón

Generalmente las siembras se realizan de asiento entre los meses de marzo a mayo dependiendo de las latitudes. Se debe preparar bien el terreno y cavar surcos de escasa profundidad donde  se le agrega estiércol mezclado con tierra desmenuzada hasta llenarlo. Las semillas suelen depositarse ya algo germinadas antes de sembrarlas por lo que se tendrá unos días en una vasija, humedeciéndolas de vez en cuando y tapándolas con hiervas húmedas. Para el cultivo del melón es necesario un riego moderado que se irá disminuyendo y suprimiendo por completo a medida que el fruto alcance su madurez.

Existen dos grupos bien diferenciados de variedades de melón. Por un lado los de verano y por otro de invierno. Son muy conocidos por su excelencia los de las huertas Valencianas  y los de las huertas catalanas de nuestro país. El melón también se presta a su cultivo forzado en estufa caliente o cama y trasplantándolo luego a un terreno abrigado. Para ello se efectuará la siembra en marzo para recoger el fruto cuando el pedúnculo se marchita y el fruto vaya desprendiendo su olor característico. Si se destinan a su exportación, los frutos deben ser separados de la planta con su pedúnculo unos tres días antes de que maduren por completo. Pero se recogerán en plena madurez cuando se vaya a consumir el mismo día.