Su fruto es una legumbre algo aplastada  que termina en una pequeña curva y contiene los famosos guisantes que son más que numerosas semillas casi  esféricas. Se puede comer entera o desgranada. El suelo más indicado para esta planta es de consistencia media arcillosocalcáreo o arcillososilíceo  y el abono que se debe utilizar es a base de potasa o fosfato o incluso mezclando estiércol con cenizas de madera. Normalmente se cultiva en terrenos orientados al Sur o Sudoeste.

Consejos útiles para su cultivo

La época de recolección va a depender de la variedad, clima y la orientación del terreno aunque normalmente empieza cinco meses después de haberse sembrado. El guisante es una planta que puede someterse al cultivo forzado. Para llevarlo a cabo se siembra de noviembre a febrero en cama caliente recubierta de mantillo, dejando un metro entre fila y fila y 30 centímetros de hoyo a hoyo. Es necesario cubrir las cajoneras con esterillas en días muy fríos.

Huerto con varias filas de plantas de guisantes

Cuando haya crecido la flor se suelen despuntar por encima de la tercera o cuarta. Este procedimiento suele hacerse sobre todo entre las variedades enanas.

Si todo se ha hecho de manera correcta en marzo puede recogerse los primeros frutos. La recolección se inicia en la parte inferior de  las plantas y se llegan a efectuar incluso dos o tres veces por semana. Normalmente las semillas se obtienen de plantas vigorosas donde se dejan que maduren las vainas. Si plantas estas plantas germinan entre quince a veinte días y conservan su facultad  germinativa unos cincos años.

Las variedades más cultivadas de guisante son: G. de siete semanas Príncipe, enano, temprano, G. de siete semana selecto, G. enano verde australiano, G. imperial, G. grande de tallo alto, G. perfecto, G. capuchino, G. mantecoso, G. Shah de Persia, G. Santa Catalina y el G. Express.