El modelo de vida sedentario del ser humano actual es responsable de grandes avances culturales y tecnológicos, pero es también una gran carga para el ambiente. Ya no somos nosotros quienes se adaptan a la naturaleza sino la naturaleza la que es transformada para adaptarse y satisfacer las necesidades humanas. Se desvían ríos, se desmontan selvas y bosques, y se extermina de manera activa toda planta o animal que consuma los mismos recursos que el ser humano toma como propios.

Además, es necesario considerar que no todas las especies de plantas y animales son tan productivas, y se tiene por costumbre-una que va en aumento- de favorecer un manojo de especies en desprecio de otras. Esto destruye la biodiversidad y acarrea un mayor desgaste de los ecosistemas locales y un desperdicio continuo de recursos propios de las diversas regiones.  Es decir que aunque existiese una especie útil alimentariamente, se extermina a fin de reemplazarla por otra.

El ser humano sedentario no es un cazador por necesidad. Siembra, cosecha y cría lo que consume. Aquellos animales y plantas que requieren de los mismos recursos son denominados como "plaga" y exterminados sistemáticamente  Los carnívoros, como zorros, felinos y aves rapaces, y los herbívoros, como una gran variedad de insectos, pájaros y roedores, resultan los más afectados.

La caza es una de las amenazas para la vida silvestre

Todo lo que observamos en una región determinada es consecuencia de millones de años de cambios geográficos y climáticos, pero también de la convivencia de especies de animales y vegetales diversos. La introducción de otros animales tiene un importante impacto, sobretodo en regiones semidesérticas donde las especies nativas son reemplazadas por ganado caprino u ovino. Estos animales arrancan las plantas de raíz, evitando que la flora pueda recuperarse.

El cultivo de plantas a gran escala no tiene un impacto menor. Las selvas son indispensables para un ambiente saludable…pero no producen dinero. Son arrasadas para liberar tierras de cultivo.  No se realizan estudios de los recursos disponibles propios de la zona. Recordemos que una gran diversidad de plantas útiles para la medicina ha sido encontrada en selvas alrededor del mundo.

Por otro lado, el uso de agroquímicos envenena de manera directa una gran cantidad de animales, el suelo y se filtra, a través de éste, a las napas que desembocan en los ríos. Matan así también a los peces. Recordemos que la planta absorbe los herbicidas e insecticidas con la que se las rocía y nosotros consumimos esos alimentos envenenados. También nos bebemos el agua envenenada de los ríos. El uso de agrotóxicos ha aumentado un 330% desde  la introducción de la soja transgénica, la cual se usa, principalmente, como alimento de engorde para ganado encerrado.

Optar por la compra de producciones locales de especies nativas, incentivar la producción de estas de no existir y mantener huertas y jardines naturales en el hogar, en caso de ser posible, son pequeños pasos que ayudarán a las especies de todo el mundo. Como Ciudadanos activos, debemos impulsar legislaciones que ayuden a proteger el hábitat de las especies nativas y prohibir el uso de químicos que dañen la salud humana y ambiental.

Traer especies de otras regiones supone una seria amenaza para el equilibrio silvestre

El cuero y la piel de los animales eran un recurso indispensable en tiempos donde el plástico no existía. Actualmente, ni uno ni otro producto nos es necesario y no sólo se crían animales para satisfacer una demanda tan superficial, sino que también se masacran poblaciones de animales silvestres. Las especies que sobreviven al avance de la frontera agropecuaria y urbana, la contaminación, las rutas, la anegación de tierras por la construcción de represas y  la aparición repentina de nuevos depredadores, deben enfrentarse con hordas de cazadores humanos.

La caza comercial es el golpe de gracia para miles de especies alrededor del mundo y, como toda forma de explotación, podemos encontrar un grave problema social al analizarla. Muchos de los cazadores y recolectores están representados por ciudadanos de bajos recursos que encuentran en la actividad una fuente adicional de ingresos. El acopiador paga unos pocos pesos por un animal y lo vende a un elevado precio a los consumidores finales. El peso de la ley suele recaer, sin embargo, en el recolector antes que en el acopiador y jamás en el consumidor final. Hay pieles que se cotizan hasta en 10,000 dólares.

Como señalamos anteriormente, la desaparición o disminución de una especie repercute en el ambiente. Podemos poner de ejemplo lo ocurrido con el yacaré overo, en Argentina. Éste animal fue perseguido intensamente por su cuero. Sus poblaciones se redujeron dramáticamente y, en consecuencia, hubo un aumento importante en las poblaciones de su presa principal: los caracoles de río. Estos moluscos son vectores de enfermedades graves que afectan tanto al ser humano como al ganado. Un aumento de los caracoles implicó un incremento de la cantidad de bacterias que produce la enfermedad en el agua, lo cual afecta al ser humano que la bebe.

Las aves granívoras y frugívoras- tordos, cabecita negra, jilgueros, carpinteros, loros y guacamayos- así como los monos, participan en la diseminación de plantas. Las serpientes y lagartos son importantes controladoras de roedores y liebres y los anfibios de insectos. Comprando cualquier de éstos animales participamos activamente en su exterminio y en las consecuencias del mismo. Por supuesto que una persona que paga 3000 dólares por el cuero de una boa arco iris poco tiene que preocuparse de un aumento repentino y masivo de ratas y conejos...

Evitar comprar animales exóticos y sus sub-productos es indispensable para la protección de la fauna.

Como podemos apreciar, hay muchos problemas que resolver. Cada uno de nosotros puede hacer algo para amortiguar nuestro impacto sobre el ambiente. Reduciendo la producción de basura, nuestro consumo de recursos, no comprando animales, haciendo uso de una política ciudadana activa, son todas acciones pequeñas desde lo individual pero que, si las multiplicamos por los miles de millones de seres humanos en el mundo, nos damos cuenta del enorme impacto que podrían tener.