1. Cuidado con el peso

Dietas ricas en colesterol o sales pueden ser desencadenantes de problemas del corazón, como la hipertensión. Si no tienes tendencia hereditaria a la hipertensión, quizás no sea necesario que dejes del todo las sales, pero utiliza poco.  Se discreto con las comidas altas en grasas (carnes) y carbohidratos (malos; pastas, pan blanco, papas fritas, tortas y galletitas con azucares, gaseosas y alimentos enlatados), ya que unos llenan el cuerpo de colesterol y los otros de grasa. Ten también cuidado con la cafeína.

Si ya tienes unos kilos (o varios) de más, resulta indispensable que te pongas deshacerte de ellos. Puede que estés desanimado y lo creas una meta imposible, pero hay innumerables casos de personas obesas que bajaron de peso. No es difícil; una de las razones por las que la gente abandona sus intentos por bajar de peso son las burlas de otros o la seguridad de que nunca lo lograran.

 Saca los carbohidratos basura de tu dieta, haz ejercicio y ya estarás haciendo muchísimo por tu salud. Y sobre todo: deja la culpa de lado. No eres un inútil por comerte una bolsa de papas fritas.  El cuerpo no es una cuenta matemática: no cuentes las calorías. Haz todo lo que puedas de manera tranquila, siempre y cuando permanezcas firme en tu objetivo final: ser una persona más saludable.

2. Hacer Ejercicio

No es necesario ir al gimnasio (aunque recomendable), pero una linda caminata de 30 minutos por el parque bajo el sol hará maravillas con tu cuerpo. Si te resulta difícil salir de casa o de la silla, piensa en estos 30 minutos de caminata como en una tarea de esas que simplemente debes hacer. No puedes evitar salir a trabajar o a comprar alimento, pues tampoco puedes evitar salir a dar esta caminata de 30 minutos. Una vez que se instala el hábito, te resultará de lo más sencillo.

3. Presta atención al reino vegetal

Numerosas plantas han demostrado ser efectivas controladoras de la presión arterial.

Además de ser un condimento fantástico -sobre todo en estofados- , resulta que la albahaca también ha demostrado ser efectiva para reducir la presión arterial. El efecto es corto, de unos dos minutos luego de consumirla, pero no se han realizado estudios de sus efectos si se consume regularmente.

El ajo es una planta fantástica, bien conocida por sus efectos positivos como antiparasitario. También ha sido comprobado su efecto positivo en pacientes con hipertensión, ya que ayuda a relajar a los vasos sanguíneos, mejorando así la circulación. Tiene mala fama por su tendencia a “perfumar” el sudor de quienes lo comen diariamente, pero la ingesta de ajo necesaria para eso es realmente alta.

*Recuerda siempre seguir primero los consejos de tu médico.