Tras el reciente anuncio por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre cómo el consumo de carne roja puede incrementar las probabilidades de padecer cáncer, ha crecido la alarma y ha descendido notablemente la venta de productos cárnicos en muchos países durante los últimos días.

Sin embargo, vamos a ver cómo podemos limitar el consumo de carne que realizamos a la semana para así hacerlo de un modo saludable y equilibrado, sin que conlleve un peligro para la salud.

Aunque la ingesta de carne puede ser diaria siempre y cuando esta se alterne, tomando en cuenta que tenemos la carne roja y la blanca, es recomendable que en cualquiera de sus variantes se consuma moderadamente. De tal manera que si en la semana comemos una hamburguesa de 250 gramos de carne roja, la ingesta semanal ya se habrá reducido notablemente en un único alimento porque es recomendable una porción al día de 100 o 150 gramos de carne.

Además de lo anteriormente mencionada, gracias a las características que presentan menos grasas y ácido úrico, es recomendable comer más carne blanca que roja, prefiriendo comer pescado tres veces a la semana, pollo en dos comidas y carne roja en dos platos semanales también. Para de esta manera comer con menos grasas provenientes de embutidos, que además son los ingredientes sobre los que más nos ha advertido la OMS, como por ejemplo: chorizos, salchichas, embutidos, carnes frías y demás elaboraciones de la carne que debemos también limitar todo lo posible dentro de nuestra dieta semanal.

Para la ingesta proteínica tenemos la opción de consumir brócoli, almendras, garbanzos, y demás alimentos ricos en proteínas y de origen vegetal, no para volvernos vegetarianos si no lo queremos, sino para evitar sobrepasar los 150 gramos de carne al día recomendados. Una jornada equilibrada incluye carne solamente en una comida, no en desayuno, comida y cena.

Cuándo cuidar especialmente el consumo de la carne

Lo anterior por supuesto suponiendo que la salud esté en perfecto estado y no sea necesario que el consumo de la carne sea controlado por el médico o por recomendaciones de este. Si no es el caso y la cantidad de carne a comer por semana deba ser controlada por enfermedades como colesterol alto, diabetes, o desequilibrio del ácido úrico, el hablar con el médico es lo más recomendable, ya que sólo él conoce a la perfección nuestro problema y la cantidad de carne que nos es permitida ingerir por semana.

De la misma manera, el consumo de carne debe ser un poco más elevado para personas con problemas de anemia, pues el hierro que contienen cortes como el hígado puede ayudar a regularizar este problema en la sangre.