No te muestres…

  • Confiado. El seleccionador puede mostrarse cercano contigo, pero no es tu amigo. Muchas veces las personas que evalúan a los candidatos tienen esa actitud de ‘proximidad’ para hacer que el postulante se ‘abra’ y se muestre tal y como es. Pero no te tomes demasiadas confianzas o quieras ser excesivamente sincero o puedes dar una imagen equivocada.
  • Modesto. Si te muestras modesto es que no sabes qué cualidades te definen y eso denota que no te conoces a ti mismo o que eres tan humilde que no interesas en la compañía. Hay que encontrar el punto medio entre no parecer demasiado prepotente y no saber qué resaltar sobre uno mismo. Nunca digas que ‘no sabes qué decir’, es preferible que te tomes tu tiempo pensándolo que demostrar que no conoces tus virtudes.
  • Pedante. No pongas el ‘broche final’ a la entrevista resaltando todo lo que te hace perfecto para el puesto de trabajo. Es muy fácil parecer pedante cuando hablamos de nosotros mismos, por lo que lo mejor es ser natural y centrarse en el número de cualidades que te hayan pedido.
  • Nervioso. El lenguaje corporal da al entrevistador casi el 50% de la información que necesita en este tipo de pruebas. Para superar esta ‘típica pregunta’ contesta con sinceridad, de forma calmada y sin dar muestras de nerviosismo ya que si no denotarás inseguridad.

¿Y qué cualidades me definen?

Cada persona cuenta con unas virtudes diferentes a otras, pero para superar una entrevista de trabajo hay que saber cuáles son las que mejor nos definen para el puesto. No hay que centrarse sólo en dar una buena impresión, sino que realmente tenemos que ser sinceros con los argumentos que demos, pero es aconsejable adaptar nuestras cualidades al empleo que nos interesa desarrollar. A continuación te dejamos una lista con las opciones más acertadas para conseguir ‘gustar’ a la empresa durante la entrevista.

  • Sinceridad. ¿Quién no quiere a una persona sincera en su empresa? Aunque pueda parecer algo lógico, lo puedes resaltar como virtud y dejar claro a la compañía que eres una persona totalmente transparente.
  • Implicación. Nada mejor para empezar en un nuevo trabajo que implicarte al cien por cien en la empresa. Si dices que es una de las cualidades que te definen, sabrán que estás deseando formar parte de la compañía y te vas a esforzar para ello.
  • Adaptabilidad. En las empresas surgen cambios y por ello, los seleccionadores quieren empleados que estén dispuestos a adaptarse a las posibles situaciones laborales que ocurran. Di que eres una persona que afrontas los cambios como un reto y comprobarán que realmente estás interesando en el puesto.
  • Actitud positiva. Aunque pueda sonar un tanto superficial, las compañías buscan personas positivas, que lleguen al trabajo con motivación y ganas de aprender y enseñar cada día. Una persona positiva sabe afrontar los problemas con serenidad y da buenas soluciones.
  • Empatía. Conocer a las personas, ponerse en su lugar y saber trabajar en equipo es todo lo que una empresa quiere de sus trabajadores. Todos pasamos la mitad de nuestra jornada en nuestro puesto de empleo, por lo que saber convivir y cooperar con los compañeros es una cualidad muy valorada.
  • Nuevas tecnologías. Si crees que el trabajo lo requiere y realmente tienes una formación o experiencia en nuevas tecnologías, resáltalo como virtud. Hoy en día todavía hay muchos candidatos que están ‘verdes’ en este aspecto y puede resultar el aspecto decisivo para optar al puesto.