La realidad que se encontraron y que se encuentran los que adquieren estos animales es  otra muy diferente: aves que en muchos casos  no estaban acostumbradas al contacto humano, que emiten desagradables gritos que no solo molestaban en casa sino que causaban problemas con los vecinos y que no son tan dóciles ni fáciles de enseñar cómo se presumía.

La realidad siempre tiene dos caras

Por supuesto, muchos culpan las aves y a su carácter, sin evaluar la parte de responsabilidad que ellos mismos tienen al haberse llevado a casa a un animal del que desconocen sus características. Muchas de estas cotorras, en las prisas por abastecer un mercado que solicita más y más ejemplares, proceden del comercio ilegal y se venden sin papeles ni permisos de ningún tipo.

Lo cierto es que tras un tiempo en casa, mucha gente encuentra insoportable la vida con las cotorras argentinas, sobre todo por lo ruidosas que son. Es cierto que pueden aprender a hablar, pero lo que no se les puede enseñar es a que se callen y ahí surgen los problemas que en algunos casos se solucionan sacrificando a un animal completamente sano. Algunas personas, no queriendo matar al animal, incurren en una postura igualmente irresponsable, dejándolos en libertad en algún campo o bosque cercano.

Tener una cotorra en casa no siempre resulta sencillo por diferentes problemas

La situación actual

Las cotorras argentinas son un ave exótica que al ser liberada en un hábitat que no le corresponde se han convertido en una especie invasora. Se han encontrado con que apenas tienen depredadores, ya que las aves rapaces no están acostumbradas a cazarlas y no tienen perfeccionadas técnicas eficaces contra estos pájaros. Se reproducen muy rápidamente pudiendo criar ocho huevos en una sola puesta. Y además perjudican a otras especies como los gorriones, a los que desplazan e incluso a las cigüeñas, a las que destrozan sus nidos.

Muchas de ellas se han instalado en las ciudades, en las zonas verdes de las mismas, incluso en pequeños jardines. Su comportamiento muy ruidoso incluso durante la noche, causa grandes problemas con los vecinos que denuncian continuamente la presencia de estas aves y exigen soluciones.

Por todo esto hoy, en España, está prohibido el comercio de cotorras argentinas y en algunas ciudades se están comenzando a plantear eliminarlas por diferentes métodos, lo que ha puesto en pie de guerra a algunos defensores de los animales.

Respondamos a la pregunta

La pregunta que nos hacíamos al principio de este artículo era si las cotorras argentinas son una buena elección como mascota. Con todo lo que se ha leído se podría pensar que la respuesta es un rotundo no.  No obstante, no sería justo omitir que son muchas las personas que tienen estos animales como mascotas y conviven estupendamente con ellas y con el resto de vecinos.

Se trata de gente que ha sabido informarse y que ha elegido a animales adecuados, dándoles las condiciones que necesitan para convivir en buena armonía. Si bien ya no es posible comprar cotorras argentinas como mascotas, el problema  es evidente que no es del ave en sí, sino nuevamente de la irresponsabilidad humana. No hay una mascota buena o mala, hay mascotas adecuadas y mascotas equivocadas para cada tipo de persona.