Es por tanto conveniente recortar las alas de nuestro loro para impedir que vuele de una manera eficaz, pero esto no se puede hacer de cualquier manera.

Una práctica cruel y poco recomendable

Aunque actualmente no es lo más normal, antes mucha gente tomaba la decisión no de recortar las plumas me las alas de su ave, sino directamente amputar la última parte de las mismas para que de este modo no hubiera que volver a cortar cada poco tiempo las plumas.

Sin embargo, esta práctica es muy cruel y la persona que realiza esto no suele tener en cuenta que el loro es un animal muy longevo y que su vida puede dar muchas vueltas a lo largo de los años. Además, cualquier amputación puede tener consecuencias médicas si no se realiza correctamente.

Quizás ese loro que ahora vive en un pequeño apartamento, pueda tener más adelante la posibilidad de vivir en un lugar dónde pueda disponer de espacio para volar y la amputación es totalmente definitiva. Además, puede influir en otros aspectos de la vida del loro, como sus funciones reproductivas.

Es importante no cortar mal las alas del loro para evitar sufrimiento al animal

Errores comunes

Con los animales, como sucede con las personas, se va aprendiendo con la experiencia. Cosas que antes se daban por ciertas, con el tiempo se descubre que no son las más adecuadas. Uno de los errores más comunes al recortar las alas de los loros es hacerlo tan solo en una de las alas.

Desde el punto de vista de evitar que el animal vuele esto es efectivo, pero lo que estamos consiguiendo es desequilibrar al ave y que caiga de lado cuando intente volar. Es mucho mejor recortar las dos alas por igual.

Otro error consiste en cortar plumas que están en fase de crecimiento. Para desarrollarse, la pluma necesita que exista flujo sanguíneo, el cual se corta cuando la pluma ya es grande y no va a crecer más. Si recortamos una pluma que está creciendo lo más probable es que sangre bastante. Pero el mayor riesgo es que dejamos una herida abierta por la que pueden entrar diferentes focos de infección.

Por este motivo no se deben de cortar las plumas en época de muda, a no ser que tengamos ya muchísimas experiencia y sepamos cuáles tocar y cuáles no tocar.

¿Cómo cortamos entonces las plumas?

Las plumas se deben de cortar de modo que evitemos que el animal levante vuelo, pero no que planee una pequeña distancia, por ejemplo al dejarse caer desde una percha hasta el suelo. El llamado corte dréstico, que consiste en quitarle al loro las plumas primarias y secundarias, impide este tipo de planeo, por lo que no es el más recomendado, salvo casos de animales muy inquietos que estén dando serios problemas.

El corte más habitual y el recomendado para comenzar, consiste en recortan tan solo las cinco plumas primarias más distales, es decir, aquellas más en el borde del ala. Con esto suele ser suficiente para que el loro no se escape ni levante vuelo y por tanto no es necesario ir más allá.

Si se hace de una forma correcta, el recorte de las alas es casi equiparable al corte de las uñas, una práctica segura y que no supone ningún riesgo para el animal, más bien lo protege ante accidentes graves.