Los primeros son fáciles de distinguir para cualquiera, el macho comprueba que una hembra está receptiva y trata de cubrirla para reproducirse. Esto es algo normal y que no vamos a corregir, lógicamente, aunque si podemos evitar si así lo deseamos. Incluso aunque la hembra no esté en celo, los perros pueden tener esta actitud como parte de sus rituales y juegos con las hembras y no sería nada raro ni poco natural.

En cuanto a los motivos no reproductivos son muchas las razones que se han dado para que un perro, o perra ya que en este caso no tiene nada que ver con su sexo, tenga esta actitud. Suele decirse que es un rasgo típico de los perros dominantes, pero no tiene por qué ser así y lo cierto es que cada vez son más los estudios que indican que no está en absoluto relacionado. En muchas ocasiones detrás de esta manera de actuar está el estrés o una socialización incorrecta.

Socialización incorrecta

Un perro que ha sido separado de su madre antes de los dos meses tiene muchas más posibilidades de desarrollar este tipo de conductas. Muchos cachorros intentan hacer esto con sus hermanos y son corregidos inmediatamente tanto por estos como por su madre. Un perro separado antes de tiempo de su madre y del resto de la camada no tiene la posibilidad de aprender un comportamiento adecuado de una forma natural.

También ocurre que una separación temprana puede causar otros problemas en el carácter del animal que acaben manifestándose a través de conductas de monta. Algunos perros son muy abusones, no han tenido quién les ponga freno, ni perro ni humano y montar repetidamente a otros animales es una manera de “abusar” de su confianza en el juego.

Esto es peligroso, ya que en un momento determinado pueden hacer daño a otro animal o meterse con quién no deben y llevar un buen escarmiento que acabe terminando en pelea. Esto ha sido uno de los motivos que llevaron a creer erróneamente que podía ser un enfrentamiento entre machos dominantes.

Vamos a continuar viendo los motivos que pueden llevar a los perros a desarrollar comportamientos de monta. Ya hemos visto que separar a un cachorro de su madre antes de tiempo puede causar muchos problemas de comportamiento, entre ellos este, pero también está el factor del estrés.

La conducta de los perros para lamonta puede alterarse por varios factores, entre ellos el estrés

Conducta de monta por estrés

Nos ha llevado mucho tiempo asimilar que los animales, al igual que las personas sufren de estrés. Cierto que ellos no tienen un trabajo que les exija ni deben de pagar facturas, pero igualmente se pueden ver sometidos a situaciones que los superan y los sobrecargan. Una de las consecuencias del estrés es el desarrollo de conductas que pueden acabar siendo compulsivas.

Una de estas conductas es la monta, que puede ser de diferentes tipos: unos perros montarán a peluches, otros tienen preferencia por las almohadas, otros animales y por supuesto, a las personas. Se trata de una conducta que normalmente nos causa un cierto pudor porque lo asociamos a un comportamiento sexual, aunque no tenga nada que ver.

¿Cómo se corrige una conducta de monta?

Los expertos están de acuerdo en que debe de ser una corrección temprana, ya que de otro modo el comportamiento se volverá compulsivo y necesitaremos la intervención de un etólogo para poder corregirlo y el proceso será mucho más largo y complicado.

Tanto si hay un problema de comportamiento como si hay un problema de estrés no debemos de reñir al animal, ni empujarlo o gritarle ya que esto solo añadiría un mayor estrés o excitación a la situación. Si la monta se produce con objetos la recomendación es intentar entretener al animal con otro tipo de actividad que le guste y que haga que se olvide de lo que estaba haciendo.

Algunas personas lo sacan a jugar al jardín, lo entretienen con una pelota, lo cepillan o le ofrecen un hueso de cartílago que le guste morder. Cada persona conoce a su animal y sabe qué es lo que puede distraer su atención y sacarle de ese comportamiento inadecuado.

En el caso de la monta a personas hay que demostrarle que no vamos a tolerar ese comportamiento y para ello lo mejor es ignorarlo. Nos iremos a otra habitación, dejaremos de jugar con él y no retomaremos la actividad mientras persista en montarnos. Hay que tener mucha paciencia ya que pueden ser muy insistentes.

Por supuesto, a mayores de todo esto es muy importante averiguar cuál puede ser la causa del estrés del peludo, si este es el motivo tras el mal comportamiento, para ponerle remedio y atajar el problema de raíz.