De acuerdo con estos investigadores, el catalizador recientemente descubierto puede separar las moléculas de agua en átomos de hidrógeno y de oxígeno, de una forma que se asemeja bastante al proceso de fotosíntesis de las plantas. Como resultado, el hidrógeno obtenido se puede transformar en combustible, convirtiendo el dióxido de carbono presente en el aire en un combustible similar al metanol.

Aunque el proceso parezca simple, no lo es tanto ya que la transformación implica un gran consumo de energía. Por supuesto, la alta utilización de energía no es positiva para el cuidado del medio ambiente. No obstante, es posible hacer más eficiente el procedimiento si se emplea un material de excelente calidad que absorba la luz solar y así poder activar los electrones a un nivel de energía más alto. Al agitarse, dichos electrones tienen la capacidad de provocar reacciones gracias a las cuales el agua se puede dividir en átomos de hidrógeno y de oxígeno.

Para pasar más allá de la teoría, el grupo de científicos de la Universidad de Reading llevó a cabo un simulacro con el fin de evaluar el potencial de distintos materiales que actúan como posibles catalizadores en este proceso de producción de combustible. Recientemente, el equipo ha anunciado en una prestigiosa publicación científica que han dado con un nanomaterial que combina las partículas orgánicas con los átomos metálicos, al tiempo que su estructura electrónica resulta ideal para catalizar de una mejor forma estas reacciones.

Si bien parece un proceso bastante complejo, el equipo de Reading aclara que la investigación está “inspirada en la naturaleza”. Como dijimos antes, dicho procedimiento es similar al que realizan las plantas cuando absorben la luz del Sol y la transforman en energía química.

Sin embargo, estos científicos aún tienen por delante varios desafíos. Uno de ellos, por ejemplo, es hallar la forma de incorporar los catalizadores naturales en materiales idóneos para provocar las reacciones químicas necesarias. De conseguirse este objetivo, la energía solar podría ser mejorada o convertida de forma sumamente eficiente en energía química.

En un panorama mundial en el que las energías obsoletas parecen tener, afortunadamente, cada vez menos lugar, la búsqueda de nuevas y más eficientes energías limpias es una de las tareas más importes que la ciencia debe llevar a cabo. Los combustibles fósiles no sólo son contaminantes en un alto nivel sino que también constituyen fuentes de energía agotables, por lo que el planeta necesita encontrar una alternativa ecológica, eficiente y económica para que las futuras generaciones humanas puedan habitar el planeta Tierra sin heredar el problema de la escasez energética y un mundo contaminado.

Es por ello que los gobiernos deben favorecer, con todas las medidas necesarias, la investigación y la producción de energías limpias y renovables, así como es responsabilidad del campo científico afrontar esta tarea con urgencia.