Esta capa será invisible pero la contaminación atmosférica no lo es. Es un problema ambiental que preocupa y del cual muchas personas en todo el mundo no son conscientes. Durante los últimos meses, la capa de ozono se redujo en un 40 % en la zona del Ártico. Las conexiones son claras, según los científicos: el cambio climático y la reducción de la capa de ozono son fenómenos que están relacionados.

El Protocolo de Montreal, firmado en esa ciudad canadiense en el año 1987, prohibió el uso de sustancias químicas que deterioraban la capa de ozono, como lo eran los halocarburos presentes en disolventes, extintores, refrigerantes y propelentes. Sin embargo, a pesar de que se han dejado de utilizar, la ciencia nos señala algo sumamente preocupante: los efectos de dichas sustancias tardarán años en desaparecer.

De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial, los daños provocados por las sustancias químicas en la capa de ozono son más graves de lo que se esperaba. Lo preocupante es que el deterioro de la capa de ozono incrementa el calentamiento global y, viceversa, el calentamiento global afecta aún más a la capa de ozono. De esta forma, el daño es bilateral.

Existen distintos contaminantes que afectan a la capa de ozono:

  • CFC: los clorofluorocarbonos, también conocidos como CFC, son las principales causas de la disminución de la capa. Se trata de un compuesto orgánico que contiene flúor, carbón y cloro.
  • Bromuro de metilo: es otro de los químicos que afectan la capa de ozono. Este gas inodoro e incoloro se utiliza como fumigador en el proceso de control de plagas.
  • Halones: este compuesto que contiene flúor, bromuro y carbono es un gas que se utiliza en los extintores. Dejaron de producirse en 1993, por lo que actualmente están en desuso.
  • HCFC: los hidroclorofluorocarbonos son una clase de químicos que se crearon para reemplazar a los CFC. Al contener cloro, contribuyen a disminuir la capa de ozono.

Debido a la disminución de la capa de ozono se incrementan las enfermedades que son producto del efecto de los rayos ultravioletas en los seres humanos: cataratas, ceguera, cáncer de piel y diferentes daños en el sistema inmunológico. Por otra parte, estos rayos ultravioletas también pueden provocar problemas en la flora y la fauna, modificando la composición química de las plantas y la calidad de los cultivos. También pueden ser dañadas las especies marinas que se ocupan de eliminar el dióxido de carbono.

Para contrarrestar los efectos de la disminución de la capa de ozono, se pueden tomar las siguientes medidas: tratar de no utilizar aerosoles o usar solamente los que no dañan la capa de ozono; reemplazar los extintores a base de halocarburos por los que utilizan espuma; elegir alimentos y productos de limpieza que no dañen la capa de ozono.