Según los expertos, el mayor riesgo se encuentra en la polución atmosférica del hogar o del exterior del mismo, al igual que los materiales tóxicos que se hallan en juguetes, alimentos y productos de limpieza.

La contaminación en niños tan pequeños se manifiesta de distintas maneras, desde alergias, dermatitis, problemas respiratorios, cardiovasculares, autismo y otras tantas afecciones de diferente gravedad.

Incluso antes de nacer los fetos sufren la contaminación, ya sea que se trate de una fuente contaminante externa o de algún factor externo que haya afectado de forma directa a la madre. Es por ello que la buena alimentación de la madre es muy importante durante el embarazo y la lactancia, ya que sin saberlo puede estar dañando la salud del bebé.

Todo lo que la madre coma, los productos cosméticos y el maquillaje que utilice durante el embarazo pueden contener elementos tóxicos que afecten el desarrollo del feto, generándole al niño problemas que puede acarrear durante toda su vida.

Como es sabido, los malos hábitos como el tabaquismo o el consumo de alcohol en exceso pueden ser nocivos para la salud del feto durante el embarazo. El consumo de tabaco no afecta sólo a las madres fumadoras sino también a aquellas madres y bebés que son fumadores pasivos.

Varios estudios científicos han demostrado que la contaminación atmosférica, aun cuando se encuentra dentro de los límites permitidos y tolerables, puede elevar el azúcar en sangre de las mujeres embarazadas, sobre todo en aquellas que habitan cerca de zonas industriales y carreteras muy frecuentadas. El riesgo de contraer diabetes gestacional ha aumentado un 70 % en los últimos años en áreas con altos niveles de tráfico automotor, provocándoles a los recién nacidos estrés oxidativo.

Se cree también que la contaminación atmosférica es la causante de afecciones relacionadas al bajo peso al nacer, las malformaciones y las patologías cardíacas congénitas.

Afortunadamente, ya se han dado algunos pasos para reducir los efectos nocivos que provocan los componentes contaminantes en biberones y productos para bebés, como la prohibición del uso del bifenol A en dichos productos.

Para evitar la contaminación que pueden producir algunos materiales u objetos, es recomendable utilizar siempre biberones de vidrio o acero inoxidable, así como preferir la comida fresca a la envasada y evitar los alimentos enlatados. Así también, hay que tener mucho cuidado con los productos de limpieza para recién nacidos como colonias, champús, geles de baño y toallitas húmedas, ya que pueden contener substancias tóxicas para los niños.

La alimentación no es un tema menor. Se recomienda preferentemente el consumo de alimentos orgánicos para evitar las hormonas sintéticas y los antibióticos que se encuentran presentes en las carnes, los huevos y la leche, así como los fertilizantes e insecticidas de las frutas y las verduras.

Finalmente, hay que tener cuidado con los productos de limpieza del hogar, como los aerosoles y los líquidos desinfectantes, que pueden tener altos niveles de substancias tóxicas para la salud de los bebés y mujeres embarazadas.