• Vista. La distancia entre tus ojos y la pantalla del ordenador debe ser de unos 45 minutos. Debemos retirar la mirada del ordenador por lo menos 5 minutos por cada hora que estemos frente a él. Dicha pantalla debe estar a la misma altura que los ojos; si vamos a trabajar con el portátil, es recomendable que lo elevemos de forma que quede de manera perpendicular a la trayectoria de nuestra mirada.
  • Ratón y teclado. Para el uso del teclado y del ratón lo ideal es que la posición de nuestros antebrazos sea cómoda y paralela a la mesa de trabajo. Es importante no tener las muñecas sobre el teclado mientras escribimos ya que de este modo las forzamos; sólo es conveniente ‘reposarlas’ si leemos algo en la pantalla.
  • Asiento. La característica principal de un asiento en el que trabajamos diariamente, sea desde casa o desde una oficina, es que debe ser cómodo. Teniendo en cuenta que el que usemos para trabajar desde casa podremos elegirnos nosotros mismos, podremos adquirirlo con las características necesarias. Éstas son que tenga un respaldo no demasiado alto, que se pueda de hecho modificar la altura y que además sea flexible; la silla además debe ser ajustable y que la altura quede alineada con nuestras rodillas. Si el asiento es giratorio y dispone de varias ruedas aportará mayor comodidad y confort a nuestra postura.
  • Los pies. Igual que debemos descansar la vista unos 5 minutos por cada hora que pasamos frente al ordenador, también debemos estirar las piernas. Los pies tienen que quedar perfectamente apoyados en el suelo y es recomendable colocar un reposapiés en la que la planta del pie quede un tanto inclinada. Evita doblar las piernas de forma que los pies queden en el asiento ya que a la larga es muy perjudicial para la columna vertical.
  • Utiliza un vestuario formal. Tener que trabajar desde casa no tiene que ser sinónimo de poder llevar un pijama durante todo el día. Puedes ir con ropa cómoda, pero debes distinguirla de la que usas generalmente para limpiar, ver la televisión o cocinar. Lo preferible es usar la misma ropa que utilizabas para desplazarte a un lugar concreto de trabajo, ya que de esta forma tu cerebro se mentalizará de que aunque estés en casa tienes que trabajar y no realizar tareas domésticas.
  • Todo a mano. Tanto si vas a tener un despacho en tu propia casa como si vas a dedicar algún rincón como zona de trabajo, deberás tener todo lo necesario a mano para evitar hacer desplazamientos innecesarios. Utiliza un teléfono fijo inalámbrico, déjate el móvil cerca, dispón del material de oficina necesario, usa una agenda… Aunque trabajes desde casa tienes que sentirte en ese momento como si estuvieras en una empresa externa. Si antes de comenzar te dejas preparado todos los elementos necesarios ahorrarás tiempo en ‘hacer viajes por la casa’ y no dispersarás en la tarea.
  • Aprovecha tu productividad. Lo más complicado para alguien que comienza a trabajar desde casa es saber cómo ser productivo, pero la única manera es llevando varios días desarrollando este método de trabajo. Aunque es necesario que te fijes unos horarios, no deben ser los que se utilizan como ‘jornadas convencionales’ en una empresa. Si te concentras mejor después de cenar, te gusta madrugar mucho porque no hay ruidos ni distracciones o prefieres aprovechar los festivos para adelantar el trabajo, adminístrate la faena de forma que tú sientas que realmente estás siendo de ese modo más productivo.