Antes de llegar a la empresa…

  • Vestimenta. Puede parecer un aspecto superficial, pero la imagen que demos el primer día puede ayudarnos a causar una buena sensación a la empresa. Si no se utiliza un uniforme concreto, intentaremos ir vestidos acordes a la tarea a realizar, es decir, si trabajamos de cara al público iremos con una ropa formal que roce la elegancia sin pecar en la vulgaridad. Si es una compañía en la que hay que ir con traje, buscaremos tonos neutros como el azul marino o gris, y dejaremos tonalidades más atrevidas para más adelante.
  • Puntualidad. Imprescindible en cualquier día de trabajo pero especialmente en el primero; y es que la puntualidad es una de las virtudes que más se valoran en una empresa. Si no tienes claro cuánto vas a tardar en llegar, es preferible que unos días antes hagas el trayecto para ver el tiempo exacto que tardas en recorrerlo, ya sea en transporte público, a pie o en tu propio vehículo. Si utilizas este último, ten en cuenta la disponibilidad de aparcamiento así como la cantidad de tráfico que puede haber a la hora en la que entres a trabajar.

Durante la hora de trabajo

  • Tomar notas. Es recomendable que el primer día vayamos con una agenda en la que podamos tomar notas durante todo el día. Ya que en las primeras horas de nuestro empleo tendremos que retener mucha información, esto nos ayudará a apuntarlas y poder repasarlas más tarde en casa. Así podremos aplicarnos cuanto antes en nuestras tareas sin tener que preguntar al resto de compañeros; esto denotará interés y capacitación de aprendizaje. También nos puede servir para tener anotadas nuevas contraseñas o perfiles de usuario que se generen en las páginas internas de la compañía. Por último, te recomendamos que anotes los nombres y cargos de tus compañeros; contra antes sepas quiénes son, antes podrás entablar una cordial relación con ellos.
  • Paradas controladas. Si no sabes cuándo hacer las pausas, espera a ver qué hacen el resto de tus compañeros, o en caso de duda, pregunta si se hacen paradas durante la jornada laboral. En cualquier caso, evita las pausas innecesarias e intenta llamar la atención lo menos posible durante ellas. Te recomendamos que el primer día lleves alguna botella pequeña de agua o incluso algo ‘para picar’ entre horas, ya que de este modo no tendrás porque abandonar la empresa si ésta no dispone de una sala con máquinas expendedoras o cafetería.
  • Ser extrovertido con los compañeros. Empezar en un nuevo trabajo no implica tener que hacer ‘amigos nuevos’, pero si es aconsejable llevarse lo mejor posible con los compañeros. Ellos, especialmente en tus primeros días en la empresa, te pueden servir de gran ayuda para adaptarte a la forma de trabajar y recomendarte sobre lo que puedes o no debes hacer. Intenta ser extrovertido con ellos en la justa medida, es decir, no tan simpático que llegues a parecer ‘falso’ ni seas demasiado tímido ya que los demás tardarán en acercarse a ti. El ‘nuevo’ es el que siempre debe mostrar interés por su nuevo puesto, y uno de los aspectos que lo demuestran es interactuar con el resto de compañeros.
  • No asumir responsabilidades por tu cuenta. Si el primer día no te han dicho que hagas algo concreto, no tomes la decisión de hacerlo por tu cuenta. No creas que eres un ‘pesado’ por preguntar algo, es normal el primer día. Pero ante todo, nunca asumas una responsabilidad de la que no estás seguro sólo porque te parezca ‘lo más conveniente’ o ‘lo mejor para la empresa’. A los jefes no les gusta que les quiten liderazgo, por lo que si crees que eres capaz de tener una responsabilidad que no te han asignado, consúltalo con tus superiores de forma humilde y modesta.
  • Nunca abandonar la empresa el primero. ¿Ha llegado tu hora y te quieres ir a casa ya? Intenta no ser el primero en abandonar la empresa, en tu primer día debes denotar interés por el puesto hasta el último segundo. Si ves que nadie se marcha y tu hora ha pasado con creces, consulta con algún compañero su horario de trabajo y despídete amablemente hasta el siguiente día.