Cómo hacer la peregrinación

  • A pie. Te recomendamos que la mochila pese menos de 5 kilos, en la que no debe faltar ropa ligera y transpirable, un impermeable, toalla de microfibra y ropa interior; todo ello no ocupa espacio y pesa muy poco. Ve acompañado de un sombrero o gorra durante los meses estivales y de un forro polar y anorak si lo vas a hacer en invierno. Si estás acostumbrado a hacer senderismo con bastón no te olvides de llevarlo, pero si nunca lo has usado no te lo recomendamos como tu primera experiencia, ya que si no ‘te haces con él’ te será muy molesto. Teniendo en cuenta que vas a alojarte en los diferentes albergues del Camino, es imprescindible que lleves contigo el credencial para dormir en ellos. Aunque es preferible caminar sólo por el día, te recomendamos que alguna de tus prendas lleve tela reflectante por si decides apurar hasta las últimas horas de sol o madrugar mucho por la mañana.

A pie disfutaremos mucho más del recorrido del camino

  • En bicicleta. El imprescindible de todo ciclista siempre debe ser el casco; pero para hacer el Camino de Santiago en bicicleta también necesitaremos dos elementos más: gafas y guantes. Aunque creas que éstos últimos te darán mucho calor, te serán necesarios ya que tras varias horas expuesto a las condiciones climatológicas las manos serán una de las partes de tu cuerpo que más sufra. Ponte lentillas en el caso de que tengas algún problema de visión, para que las gafas de sol utilizadas sean exclusivas para hacer deporte. Especialmente en el último tramo del trayecto, puede llover en cualquier época del año, por lo que no debe faltar en tu mochila un impermeable preferiblemente con tiras reflectantes. Y es que al igual que para los peregrinos que viajen a pie, lo ideal es caminar de día, pero sobre todo a los ciclistas se les puede hacer de noche si coinciden con que un albergue está al completo. Intenta ir en fila sin formar grupos para no entorpecer el paso a otros viajeros.

En bicicleta es un modo más rápido de realizar el camino de Santiago

  • A caballo. Los que quieran realizar el Camino de Santiago a caballo deberán tener en cuenta los mismos consejos que los peregrinos que lo hagan a pie y los ciclistas, exceptuando que además deberán ir provistos de alimentos para los caballos y tener en cuenta los establos donde éstos podrán descansar. A diferencia de otros viajeros, no podrán acceder a grandes ciudades durante el trayecto y prácticamente no ir por carreteras. Si vas acompañados de otras personas que hacen el Camino a caballo, no forméis grupos sino que debéis ir siempre en fila. La mayoría de los que optan por esta forma de moverse, suelen ir con coches de apoyo o realizar la ruta con un viaje organizado que concreta los alojamientos. 

El camino de Santiago dispone de establos para hacer el recorrido a caballo

¿Cuándo hacer el Camino de Santiago?

  • Primavera. Es una de las épocas preferidas por los peregrinos que quieren buenas temperaturas pero sin el intenso sol estival. Además, los albergues no están tan colapsados por viajeros y es más difícil quedarse sin alojamiento al caer la noche. Y a partir de abril es cuando la mayor parte de España está ‘más verde’, por lo que es una verdadera delicia pasear en ese entorno natural único. Ya que las vacaciones de Semana Santa se celebran en las primeras semanas de la primavera, es una buena excusa para realizar el Camino de Santiago pidiendo unos días libres extra.
  • Verano. A pesar de ser la época más demanda por los viajeros para hacer el Camino de Santiago es la menos recomendada: las temperaturas son muy altas, hay muchos peregrinos, los albergues están completos… Sin embargo, es cuando la mayoría de turistas disfrutan de sus vacaciones en el trabajo y por lo tanto la única fecha en la que disponer de los 15 días que más o menos implica hacer esta ruta. Aunque nuestra mochila irá más ligera en verano en cuanto a ropa de abrigo, deberemos ir cargados con otros elementos como crema solar, gorro y botellas para hidratarnos.
  • Otoño. Es una época parecida a la primavera en cuanto a temperaturas, pero los días son mucho más cortos ya que a finales de octubre se retrasa el reloj una hora antes. El paisaje se transforma en un hermoso color cobrizo y empiezan a caer las primeras hojas para dar paso al invierno. Las temperaturas son más cambiantes que en otras fechas, por lo que tendremos que llevar todo tipo de ropas para estar protegidos tanto del frío como del calor.
  • Invierno. No es la más recomendable al menos que no dispongas de otras fechas. Muchos albergues permanecen cerrados, las temperaturas son bajas y hay riesgo de precipitaciones. Por eso, hay que ir abrigado no sólo del frío sino también de la nieve y el viento. Debemos estar en buna forma física ya que el trayecto suele resultar más duro de realizar aunque el hermoso paisaje y la falta de peregrinos nos hará disfrutar con mayor intensidad nuestro viaje.