Muchos pensaran que ahorrar es algo imposible hoy en día, con tantas cosas que salen al mercado que dicen ser necesarias para la vida cotidiana. Una de las cosas que debemos aprender es la de distinguir que cosas en realidad necesitamos y cuáles no. Ahorrar es muy fácil cuando se separan las cosas básicas de las no básicas y se aprende a controlar el impulso del consumismo. Cuando hayamos identificado los gastos necesarios para el funcionamiento de nuestro hogar, podremos hacer una lista, para tenerlos más accesibles y así no nos salgamos de esa lista.

La lista puede servir también para definir cuáles son tus gastos. Puedes sentarte con tu pareja y evaluar en qué servicios o cosas han invertido dinero y anotarlas, todo cuenta desde lo más pequeño a lo más grande. Cuando tengas la lista podrás definir cuáles son las cosas o servicios que puedes dejar de consumir por lo menos por un periodo de tiempo y cuáles son las que si son necesarias en tu hogar. Con esto también puedes comenzar a tomar medidas de sustitución ya que si siempre te compras un café por las mañanas, podrías sustituirlo por uno hecho en casa. Esto aplica también para el agua o refrigerios. Fácilmente puedes llevar una botella con agua desde tu casa y alguna fruta o barra energética, esto saldrá mucho más barato que comprarlo fuera.

Aquí tienes los principales puntos que debes cuidar, te aconsejamos qué puedes hacer para cada uno de ellos:

  • Mensualidad: una buena idea es que a pesar de que tú ya trabajas y recibes tu pago mensual, de igual forma te hagas un auto pago dentro del hogar. Con esto estarás controlando tus gastos personales porque tendrás que apegarte al dinero que tú mismo te pagas.
  • Planificar descuentos: cada uno de los pagos que realizas tienen fechas límites y si las descuentas automáticamente de alguna de tus tarjetas es muy recomendable que controles que las fechas para que no se te acumulen demasiadas en el mismo periodo.
  • Págate a ti mismo: si has tenido algún préstamo personal y estas a punto de terminarlo, recuerda que te has acomodado perfectamente hasta ese día sin tener necesidad de ese dinero así que fácilmente podrías ahorrar esa cuota y seguirla pagando pero a tu cuenta de ahorros.
  • Motívate: puedes colocarte alguna meta que quieras realizar con ese dinero. Pueden ser cosas materiales o algún viaje o incluso la universidad de tu hijo. Teniendo una motivación clara tendrás más ganas de no rendirte  y seguir ahorrando.