Cuando nos dan a firmar el contrato laboral, normalmente nos resumen las condiciones de forma oral y nos permiten leer lo que vamos a firmar, pero no siempre entendemos exactamente todo lo que pone el contrato.

Lo mejor sería poder acudir con el contrato a un asesor laboral para que lo leyera y nos dijera si está correcto antes de firmarlo, pero en caso de que eso no sea posible podemos hacerlo a posteriori. De este modo al menos tendremos claro qué es lo que hemos firmado y a qué nos obliga concretamente.

El contrato laboral no puede poner lo que se desee, tiene que ceñirse a unos tipos de contrato legal. Por ejemplo, no puede exigirse del trabajador un número de horas mayor que el marcado por la ley, por su convenio laboral o por el estatuto de los trabajadores.

El abogado experto en temas laborales podrá decirnos qué hemos firmado realmente y si algún punto no es conforme a la Ley. De no ser así también podrá explicarlos qué camino debemos de seguir para poder exigir nuestros derechos sin perjudicarnos.

Sabiendo exactamente a lo que nos obliga el contrato cada persona puede acudir a su puesto de trabajo sabiendo bien los derechos y deberes que tienen y de esta manera, si se les pide algo que no se corresponda con su trabajo, pueden negarse con conocimiento de causa.

También se evitan problemas debidos a malas interpretaciones, ya que si un trabajador se niega a hacer un trabajo que sí que le corresponde, puede sufrir sanciones disciplinarias. Conociendo bien las obligaciones se evitan este tipo de situaciones tan incómodas y tan perjudiciales.

Represalias por parte de la empresa

Algunas empresas pretenden obligar al trabajador a que realice más horas de las contratadas sin cobrarlas o que trabaje en condiciones peores de las pactadas. Si conoces tu contrato puedes negarte a realizar todo esto.

El problema es que la mayoría de las empresas despiden a aquellos trabajadores que no cumplen una vez que acaban sus contratos abusando de la situación económica y de la dificultad para encontrar otros puestos de trabajo.

Es muy complicado luchar contra todo esto cuando se trabaja con contratos temporales y es necesario el dinero para seguir adelante. Algunos trabajadores optan por denunciar a las empresas, ya sea en el momento en el que ocurre esto o una vez que ha finalizado el contrato, pero muchos callan porque necesitan que se les vuelva a llamar y no quieren quedar marcados como trabajadores problemáticos.

Este problema es muy complicado y solo se solucionaría con un fuerte control de las condiciones laborales y sanciones ejemplares a aquellas empresas que utilizaran estos métodos ilegales con sus trabajadores. Estas labores deberían de ser realizadas por las inspecciones de trabajo y los sindicatos.