Consecuencias

Las consecuencias de una mala respiración son muy amplias y van desde el hecho de no poder dormir cómodamente, hasta el peligro de ahogamiento durante la lactancia materna.

Una vez que los conductos respiratorios de la nariz están obstruidos, nuestra reacción como seres vivos, es respirar por la boca, pero en el caso de los bebés, esta forma de respirar es perjudicial para ellos, porque puede afectar su garganta y hacer que aspiren olores o partículas dañinas para su salud.

Recuerda que la congestión nasal implica una inflamación de la membrana interna de la nariz, de modo que al respirar por la boca, el bebé corre el riesgo de contraer gripe, resfriados y problemas en los oídos, debido a la relación entre estos órganos.
Igualmente, recuerda que el bebé cuando es muy pequeño, no controla correctamente sus funciones básicas, de modo que no puede respirar y comer por la boca al mismo tiempo, esto constituye un importante riesgo de ahogamiento durante la lactancia.

Causas

Antes de abordar sobre las causas de la congestión nasal, debemos recordar que esta afección no es una enfermedad en sí misma, sino más bien un síntoma de algo más serio como gripe, neumonía, bronquitis, faringitis, etc. Por ello, es recomendable acudir a un especialista para descartar cualquier problema respiratorio.

En caso de que este síntoma no corresponda ninguna enfermedad, las causas más comunes de la congestión nasal en bebés son la contaminación del aire, los cambios de temperatura, diversos tipos de alergia y la inhalación de diversas sustancias concentradas, pueden ocasionar obstrucción nasal.

Tratamiento

Si la obstrucción se debe a un problema respiratorio, el médico determinará cuál es el mejor tratamiento a seguir, generalmente se utilizan antigripales, antibióticos y antihistamínicos para combatir este problema.

Igualmente pueden aplicarse en el interior de la nariz algunas fórmulas líquidas como solución salina, inhalar el vapor de agua o infusión de hierbas, además de colocar al bebé en una posición adecuada para respirar, teniendo la cabeza elevada.

Cómo evitarla

Para evitar la congestión nasal, es conveniente abrigar al bebé para que los cambios de temperatura no le afecten, evitar el contacto con sustancias de olores fuertes, mantenerlo alejados de elementos alérgicos como el pelo de animales o partículas de polvo, evitar el contacto con el humo, etc.