Experimento de Pavlov

Pavlov observó en sus investigaciones que un perro hambriento salivaba ante la visión de la comida, que estimulaba la producción de sus glándulas salivares. Decidió pues comenzar a utilizar determinados estímulos neutros, no relacionados con la comida. Por ejemplo, antes de dar de comer al perro, hacía sonar una campanilla. Con la repetición de este hecho, el animal asoció el sonido de la campana a la comida y por tanto, con solo escucharla sonar, se producía la salivación. Es decir, la respuesta del perro había sido condicionada por el científico.

En el entrenamiento de perros este estímulo neutro puede ser por ejemplo un silbato, que al sonar de una forma determinada indique al perro que debe de realizar una conducta en concreto. Para conseguirlo es habitual el uso de recompensas que se le dan al animal como premio a su conducta. Esta recompensa es el verdadero motivo de que  el animal cumpla su cometido ya que asocia que si a un sonido determinado realiza una acción concreta, podrá comer un pedacito de salchicha, por poner un ejemplo.

Experimento de Pavlov con perro

Métodos casi militares

Tras la Segunda Guerra Mundial se comenzaron a popularizar los concursos de perros y las exhibiciones caninas. Muchos adiestradores procedían del ejército y emplearon técnicas de condicionamiento basadas en las militares.

Con el paso del tiempo, aunque sigue habiendo partidarios de esta postura más radical, lo habitual es que los adiestradores hayan incorporado a estos métodos lecciones aprendidas de la etología. Gracias a esta ciencia el conocimiento que tenemos sobre los cánidos es mucho mayor y podemos entender el comportamiento del perro de una forma mucho más completa.

Al utilizar este entendimiento para educar al animal, su formación se vuelve menos rígida, más empática y por tanto mucho más agradable para el perro y también para su dueño que puede ser su amigo y compañero y no solo su “superior  jerárquico”.

También existe el llamado refuerzo negativo, que consiste en castigar al perro cuándo hace algo malo, en lugar de premiarlo, para que de esta manera asocie una acción con una consecuencia negativa. Aunque en determinados casos puede ser necesario, actualmente se aconseja potenciar más el refuerzo positivo cómo método de educación o el método mixto.