Aunque nos parezca que somos demasiado duros, ponerle normas desde el primer día ayudará a que nuestra relación sea estable y feliz durante toda la vida y podamos disfrutar de una convivencia armónica y agradable.

Comportamientos con la comida

Los perros son auténticos pedigüeños. Ellos saben como llorar y poner caritas muy tristes para suplicar un pedacito de comida. Pero si los acostumbramos a que pueden robar de nuestro plato o pedir en la mesa acabará convirtiendo nuestras comidas en auténticas pesadillas.

Finalmente, tendremos que encerrarlo en otra habitación para poder disfrutar de una comida tranquila, lo que será bastante más traumático que acostumbrarlo desde un principio a que debe de respetar nuestros alimentos.

Darles de nuestra comida puede ser incluso peligroso, ya que algunos alimentos para nosotros habituales, para ellos pueden ser tóxicos y, comidos habitualmente, causarle trastornos serios.

Hay que tener cuidado en cuanto a qué alimentos daremos a los cachorros de perro

Juegos con los niños

A veces tendemos a pensar que un perro sabe por instinto hasta dónde debe de llegar con los juegos. Es cierto que algunos peludos adoran a los niños y los protegen de una forma instintitiva, pero un cachorro es un niño más.

No se debe dejar que niños pequeños y perretes jueguen a solas, ya que se pueden lastimar mutuamente. El perro, mediante el juego, aprende a respetar a otros animales, que les ponen sus límites. El niño tampoco conoce los de su mascota y puede tirarle del rabo y de las orejas, o incluso sentarse encima. 

Vigilando sus juegos y enseñándoles a respetarse mutuamente tendremos a dos pequeños que crecerán con sus respectivos valores aprendidos.

No es recomendable dejar jugar solos a niños y cachorros

Juegos con los adultos

Del mismo modo que hay que controlar cómo se juega con los niños, también los adultos debemos de aprender a jugar con el perro. No debemos de permitir que nos muerda las manos o que nos gruña o ataque. Esto parece muy gracioso cuándo lo hace un pequeñín, pero de adulto ya no nos lo parecerá en absoluto.

El perro debe de aprender a respetarte y tú debes de tener unos conocimientos mínimos sobre adiestramiento para enseñarle a parar cuándo lo mandas o para detener sus impulsos "agresivos/ lúdicos".

En la primera parte de este artículo hemos visto dos de los errores más comunes en la educación de un cachorro de perro, los relacionados con la comida y los relacionados con el juego. Ahora vamos a ver aquellos relacionados con el paseo y con los hábitos higiénicos del animal.

El momento del paseo

Para muchos peludetes el momento del paseo es una auténtica locura. Solo con ver como su dueño toma la correa se ponen a saltar y hacer todo tipo de cabriolas totalmente excitados. Esto es algo que hay que evitar, ya que si el perro sale de casa en ese estado difícilmente nos va a obedecer o va a aprender a caminar a nuestro lado sin dar tirones.

El momento del paseo es muy importante para evitar futuros hábitos no deseados

Será como sacar a un perro de tiro y nosotros seremos el trineo, lo cual no es nada aconsejable, sobre todo si el animal tiene un cierto peso de adulto. Debemos de hacer entender al perro que no vamos a sacarlo a pasear hasta que se calme y esforzarnos por encontrar la técnica que mejor se adapte a nuestro perro y a nuestra personalidad para aprender a pasearlo tranquilo y sin excitaciones innecesarias.

Hay que evitar que sea el perro el que dirija el paseo, así como comportamientos agresivos hacia otros animales o personas. Si con las pautas habituales no somos capaces de controlarlo podemos recurrir a un adiestrador o a clases conjuntas con nuestro animal para que nos enseñen paso a paso como lograr que el paseo sea relajante y libre de conflictos.

Todos a bañarse

Algunos perros adoran bañarse, otros simplemente lo odian. En cualquier caso deben de acostumbrarse a que tienen que ser bañados y a que deben de permitir que esto se haga con normalidad, incluso si no les resulta agradable al principio.

Para eso, lo mejor es acostumbrarles mediante juegos y caricias, para que se sienta relajado y confiado y no vea el momento del baño como algo a temer. Evita la ducha si tu perro es miedoso, es preferible volcar el agua con una jarra poco a poco para que le vaya perdiendo miedo. La ducha, o la manguera, puede ser demasiado ruidosa o agresiva para un animal con temor al agua.

El baño del cachorro puede ser muy relajante

No debes permitir que se escape sin secar, debes de dejarle claro siempre, desde el primer día, que el proceso hay que terminarlo. Evita el secador si le da mucho miedo y sécalo con una toalla. Muéstrate cariñoso con tu perrete y ofrécele juguetes o una chuche si se porta bien.

También desde el primer día debe de acostumbrarse a cortar las uñas, limpiar los oidos o revisar su cuerpo para comprobar que no hay parásitos o problemas en su piel.