1) Aquellos que solo hablan en singular. Son personas que incluso cuando trabajan en equipo solo saben decir frases como “yo hago” “yo me ocupo” o todavía peor “yo hice”. Esta última suelen decirla delante del jefe para atribuirse, si es posible, el mérito de cualquier trabajo en equipo.

Curiosamente, suelen ser los que menos trabajan, pero los que se colocan primero para la foto, los que llegan temprano el día que saben que hay una reunión con los peces gordos o los primeros que intentan figurar con nombre y apellidos en cualquier papel que pueda tener la más mínima repercusión.  La suerte es que en la mayoría de los casos, acaban delatándose solos.

2) Los que hablan mal de todos los que no están delante. Es tan fácil como pensar que cuándo tú no estés hablará de ti del mismo modo. No hay más. A todos se nos puede atragantar una persona y acabar haciendo un comentario con un compañero, pero no es posible que se atragante todo el mundo.

Este tipo de personas disfrutan con los rumores y los cotilleos y, sin saber ni como, se enteran de todo antes que nadie y lo propagan con una rapidez mayor que cualquier red social. No le escuches y cuando te venga con historias dile que simplemente, a ti no te interesan esos comentarios.

3) Aquellos que tienen una actitud negativa permanentemente. Estos son quizás los peores de todos porque a menudo no se les ve venir hasta que ya han conseguido meter un pie y parte del cuerpo en tu vida. Se trata de personas que al principio parecen inofensivas, incluso pueden darte pena por estar pasando una mala racha, ya sea a nivel personal o en el trabajo.

Para cuando quieres darte cuenta, esa mala racha se ha prolongado y ha ido enlazando un problema tras otro. El único problema real es su negatividad y su victimismo. Siempre se siente atacado, siempre cree que es víctima de todo pero jamás hace nada por cambiar su actitud.

Existe otra versión de este tipo de personas que no se victimizan personalmente, pero siempre se quejan de todo lo que ocurre en el trabajo. Todo está mal, los jefes nunca aciertan, el trabajo jamás está perfecto y, por supuesto, ni se les pasa por la cabeza felicitar a un compañero por un trabajo bien hecho.

Este tipo de personas crean descontento y negatividad en todo aquel que lo escucha y se deja llevar por lo que dice. Al final, el ambiente de trabajo está enrarecido. Lo más sensato es evitar hablar con ellos más de lo imprescindible y, cada vez que hagan un comentario negativo zanjarlo con “yo no lo veo como tú” o “creo que tu actitud es muy negativa y no aporta nada”.

Lo importante es que al final el resto de la gente vea que no tiene razón y comience a ver que sus quejas y sus comentarios caen en saco roto. Posiblemente, acabe cambiando de actitud al no tener público.