Cómo organizarse

En primer lugar, la sinceridad con uno mismo, a los seres humanos nos resulta cómodo el autoengaño y la muletilla que dice “no paro de correr en todo el día”, no siempre es tan así y si nos sinceramos vamos a poder dejar de hacer algunas cosas en pos del ejercicio físico. Busca el horario que quieras ya que los gimnasios cuentan con horario todo el día y prueba con distintas actividades para quedarte con la que más te gusta.

Si a pesar de sincerarte comprendes que apenas tienes 20 minutos por día, aprovecha a salir a correr o andar en bicicleta son dos actividades muy agradables y que renuevan, después de ellas se ve el día de otra manera. Eso sí, hay que aprovechar esos 20 minutos diarios a full y el fin de semana se puede intensificar.

Deporte en casa

Si la actividad al aire libre no está entre tus preferidas, existe la opción de hacer gimnasia en casa, comprando bicicleta fija o DVD de ejercicios pero siempre comprometiéndose a realizarlos. Para las mujeres que recién han tenido un bebé caminar desde media hora a una hora es suficiente y más adelante se puede buscar un gimnasio con guardería.

Acostúmbrate a usar el tiempo de manera racional y que el ejercicio pase a ser una de tus prioridades. Recuerda que en la medida que uno practica el cuerpo va pidiendo practicar más y las endorfinas que se liberan levantan el ánimo y dan energía. El punto es decidirse a comenzar.

Para complementar este cambio y obtener un beneficio mayor, revisar lo que se come todos los días y buscar eliminar las costumbres alimenticias poco saludables como comida chatarra y todo aquello que tiene mucha elaboración. Cuando sientas hambre recurre a la fruta, verás cómo cambia tu metabolismo al ir incrementando el consumo de frutas.