Cada año la mayoría de productos y los servicios que tenemos contratados suelen subir de precio, sin embargo, esto es algo que no sucede con la mayoría de los sueldos. El resultado es claro, cada vez se hace más difícil comprar lo mínimo, sin ni siquiera entrar en algunos caprichos como cenar fuera de casa o ver una película en el cine. Al final el resultado es que únicamente nos podemos permitir cubrir las necesidades básicas de todos los días, por lo que se vuelve más importante el que no se originen gastos extras.

Así que aquí te vamos a dar varios consejos para que puedas estirar un poco más el dinero que entra en casa, cómo calcular todos los gastos y repartirlos adecuadamente, además de repasar la importancia que tiene la colaboración de todos los miembros de la familia.

Sentarse a calcular los gastos

Los ingresos sobre la mesa, papel, bolígrafo, una calculadora… (evidentemente también sería válido usar tu Smartphone o tableta, por ejemplo) y a sacar cuentas:

  • Ten presente en primer lugar el importe de tu ingreso.
  • Réstale los gastos fijos (teléfono, luz, gas, alquiler, deudas, etc).
  • Haz un presupuesto aproximado en comida. Fíjate en qué lugares hacen precio por pack cerrado y comparte con alguna amiga parte de la mercadería para repartir el gasto.
  • Realiza una lista de los gastos ocasionales que tienes.
  • Y el dinero que quede después de lo anterior, en lo posible hay que guardarlo o usarlo para saldar deudas que, cuanto más rápido se cancelen, más dinero disponible tendremos a futuro.
  • Mantén una conducta estricta con el dinero, no te dejes tentar por todas las ofertas que hay en el mercado, recuerda que vivimos en una época de consumo exagerado y que la publicidad crea la necesidad de gastar pero es una necesidad ficticia. Sincérate contigo mismo viendo cuales son en verdad necesarios y cuales da lo mismo tener o no.

Compartir responsabilidades

Esta tarea no tiene que ser hecha en soledad, se puede compartir con la familia de modo que todos los integrantes queden comprometidos con la economía del hogar, haciendo sugerencias y sintiéndose partícipes de la realidad. Los niños también pueden aportar su granito de arena, ellos son solidarios por naturaleza y seguramente sus sugerencias nos sorprenderán por contener sabiduría infantil, algo que los adultos hemos olvidado hace mucho. Compartir en familia es un acontecimiento de gran valor y los momentos difíciles son oportunidades de estrechar al máximo los vínculos.