Luego de los seis meses se le puede comenzar a dar ciertas papillas al bebé, para que vaya tomándole gusto y conociendo nuevos sabores. Esto es más como una transición lenta y no podemos cortar de raíz la leche materna, tiene que ser una alimentación mixta que ira variando entre la leche y las papillas. Un dato que puede servirte de mucho es recordar que esto es el inicio de su hábito alimenticio, el cual lo acompañara toda la vida. Para esto es importante que no solo le demos purés de fruta al niño, sino que también incluyamos de verduras para que vaya familiarizándose con estos sabores también. Puedes consultar con tu pediatra los tipos de comida que le estas dando a tu hijo para que este haga las respectivas observaciones.

Podemos comenzar con purés de frutas y verduras así como con cereales para bebés que no son duros y tienen muchos nutrientes que ayudaran al bebé. Los puré de frutas pueden ser crudas o cocidas de igual forma aportaran las mismas proteínas, vitaminas y minerales. No es necesario que pienses mucho en los horarios para estas comidas, lo único que necesitas es que sea en una hora donde puedas tanto tu como tu bebé estén totalmente tranquilos para disfrutar del momento. A los ocho meses puedes comenzar a dar otro tiempo de comida y comenzar a sustituir la leche por comidas más sólidas. Trata de que si a los seis meses comenzaste a darle en el desayuno, la segunda comida se la des en el almuerzo.

Luego de los ocho meses puedes ir incluyendo comidas un poco más pesadas en el menú, comidas como arroz debidamente hecho papilla. Las carnes rojas debidamente cocidas también pueden introducirse en cantidades mínimas así como el hígado que puede aportarle al niño mucho hierro y vitaminas. Si incorporas pollo en las comidas, recuerda de revisar muy bien que este no tenga algún hueso pequeño y lo puedes hacer de la forma que quieras, tanto al horno, hervido, a la plancha o guisado.

Para los pescados es preferible esperar hasta que el niño cumpla por lo menos el año de edad, para evitar algún tipo de alergia que el cuerpo todavía no pueda combatir. También es recomendable comprar los filetes ya que estos son menos propensos a tener espinas. También el huevo completo puede comenzar a dársele del año en adelante, la llena por su lado puede dársele en purés desde los ocho meses.

Aunque pareciera falso, algo que recomiendan no darle al niño antes del primer año es la miel, incluso ellos recomiendan dársela de los tres años en adelante ya que la miel fresca y sin procesar puede causarle una enfermedad muy grave llamada botulismo, que ataca el sistema nervioso de la persona.